Que va al cine con un chico una fecha

Ronnie (Miley Cyrus) es una adolescente que está pasando por una etapa de rebeldía debido al divorcio de sus padres. Odia la idea de trasladarse a un pueblecito sureño para vivir una temporada con su padre Steve (Greg Kinnear), con el que no mantiene una buena relación, pero no le queda otra opción. Día a día, Steve intentará limar asperezas con su hija por medio de una pasión común ... Ese chico no te ha invitado a que lo acompañes al cine por una simple cuestión de amistad. Te ha invitado por tu par cromomosómico XX (suponiendo que sea ese) y cuando esa es la razón de fondo que explica un comportamiento, creéme que en su mente contempla la posibilidad de rellenarte de crema. Charles Chaplin había protagonizado ya más de medio centenar de cortometrajes de Charlot cuando se animó a dar el salto al largometraje con la historia tierna y, a ratos, melodramática, que recupera estos días la Filmoteca de Catalunya.Escrita y dirigida por el propio Chaplin, The Kid (1921) tiene una fuerte carga autobiográfica: el artista sitúa la acción en un ambiente tan pobre y ... Fuse/Thinkstock #1 Está arrepentido. Puede ser que con el tiempo tu ex pareja se lamente de la decisión que tomo al dejarte. Esto quiere decir que va a empezar a mirar hacia atrás y va a ... Es de esperar que pasen unas semanas hasta que se haga algún comunicado al respecto. ... pero no se ha fijado una fecha exacta. ... Humor La frase surrealista con la que un chico convenció a ... 'Alguien tiene que morir', la nueva serie de Manolo Caro para Netflix es una de las apuesta de la próxima temporada y esto es todo lo que sabemos: fecha de estreno, reparto, tráiler, sinopsis... Por eso, con motivo del futuro estreno de Tenet el 31 de julio en España- en Estados Unidos se ha retrasado al 12 de agosto, por lo que habrá que esperar qué pasa con su fecha de llegada a las ... Fecha de Creación: 02/04/2011 Categoría: Cine y TV: Comparte el test: ... ¿la persona que habia robado era un chico o una chica? un chico una chica un chico y una chica. ... que spencer se enojó con carly y mandó al chico a su casa que spencer los dejó tranquilos ... A) muy linda B) hay dias que me veo bien y otros espantosa : soy insegura C) normal : no soy una modelo top y tampoco un bicho. hace una semana que arreglaste con tu mejor amiga para ir al cine. en el momento que te estas cambiando para ir a su encuentro, te llama el chico que te gusta y te invita a salir. le explicas a el que ya arreglaste ... Espinof, últimas noticias de cine, televisión y series: Actualidad cinematográfica, estrenos en cartelera, premios, rodajes, nuevas películas y audiencias.

El día que me enamore de de una Mujer mayor

2020.09.11 11:00 SnowLothbrok El día que me enamore de de una Mujer mayor

Hola tengo 26 años soy un chico Les contaré una historia muy personal, es la verdad... Un secreto que nadie sabe tal vez en lo que a ustedes concierne sea una cosa de importancia nula, ya que es algo que tiene que ver más de mi vida privada que de cualquier otra cosa... En fin, estos días eh estado melancolico, me quedo sentado, pierdo la mirada, me pregunto porque me siento así, si nada me va mal, no hay problemas, son días tranquilos, estoy raro... Me dedique a buscar un rostro conocido en las fotos de mis galería hoy mismo, dicho rostro que perdí de vista a lo largo de los años, si así es, se trata de una mujer que fue muy especial en mi vida, algunas veces ando ocupado haciendo esas que yo hago, tengo que cumplir con muchas cosas, deberes, mis proyectos... Cosas que me ocupa la mayor parte del tiempo, pero muchas veces me pregunto si dejo margen para... Otras cosas... En fin les hablaba de esta mujer ella era mayor que yo en aquel entonces yo tenía 23 y ella 26, ya era una persona muy madura, una mujer hermosa, yo en aquel entonces estaba recién casado con alguien más, vamos a llamarla "Pan" (es su sobrenombre) ella era una persona totalmente narcisista y me trataba muy mal, vivíamos juntos pero me corrió, hasta me mandaba a dormir al suelo, en un plazo de algunos meses planeabamos volver pero ella me daba largas, y me enteré que era infiel conmigo, para ese entonces mantenía una relación amistosa con esta chica mayor, la llamaremos "May"; ella y yo nos fuimos conociendo mediante Facebook, es fanática del Lol pero estaba casada y ya tenía 2 hijos, pero su esposo la engañaba, nos consolabamos mutuamente, yo solo la había visto en fotos, en fin... fui tan apasionado de ella como ella de mi, fue la ultima relación más pasional, intensa y romántica que haya tenido en toda mi vida, a la fecha no eh sentido algo similar, tal vez fue mi ingenuidad la que no sabia donde detenerse porque a esa edad yo buscaba cosas que en la actualidad ya no eh buscado en ninguna otra mujer... Lo nuestro era algo imposible y lo sabíamos ambos, conectabamos tanto que hasta daba miedo.
El día que May y yo nos vimos por primera vez fue en un cine dentro de la sala por miedo a que la viera su esposo, nos besamos por primera vez. Realmente cuando la vi por primera vez quedé muy impactado porque ella es una mujer muy hermosa, no podía creerlo, era como un sueño Ese mismo mes su esposo se fue de la ciudad por temas del trabajo, ella me llamó para que fuera a verla, y yo con miedo pero enamorado fui, esa noche, en la sala de su casa, con las luces bajas, me dijo algo que nunca olvidaré: "no importa lo que pase, esta noche estas conmigo y nada ni nadie importa, ni lo mal que la hemos pasado antes, no importa nada en el mundo solo que estamos juntos" Esa noche hicimos el amor, bailamos un poco, recorrí cada parte de su cuerpo con mis manos, nos amamos mucho, fue la noche más romántica de toda mi vida, me fui como a las 5 de la madrugada en un taxi, y me mando un mensaje con una canción que me dedicó, es esta: https://youtu.be/mSBo57dQwSY Y yo le dedique estas dos que describe muy bien lo que nos pasó: https://youtu.be/6BmGWjmtHZA https://youtu.be/c0Ey7nVhdrU Fueron esta y la siguiente noche que estuvimos juntos, hablando de cómo sería nuestras vidas si nos hubiéramos encontrado antes Después de todo eso seguimos hablando, hasta el momento que sabíamos que esto se debía detener por el bien de sus hijos, si la amas dejala ir, dice el dicho, cualquiera diría que es estúpido, pero hay veces que por mas que alguien sea perfecta para ti no significa que las cosas vallan a ser así... Yo no me aferre pero sin duda los momentos que pasamos juntos jamas los olvidaré y espero que ella tampoco, se que algunas veces ella tambien me recuerda... Lo sé porque realmente nos llegamos a amar, amarnos bien sin celos, sin condiciones, sin horarios... Al final me divorcie de Pan osea mi ex, ella terminó buscándome, y pidiendo perdón, y yo le conté lo que pasó, y que ya no la quería volver a ver en la vida, aprendí mucho que la persona que te ama no te humilla y el cariño que me demostró May me hizo darme cuenta que ella y yo estábamos con personas tan asquerosas y que no nos merecían, yo no me sentí mal ya que Pan me había engañado antes de que yo saliera con May y después de todo a ambos nos trataron mal y nos engañaron, pero bueno... En fin como les decía... Hoy buscaba esos recuerdos, porque a pesar de que vivimos a una ciudad de distancia, no la eh vuelto a ver, no hablamos mas por el bien de ambos, y creo que jamás volverémos a hablar pero... Me gustaría volver a verla tan solo una vez más... Hoy encontré lo que estaba buscando y fue como revivir esos recuerdos que yo había guardado en la alacena y cerré con llave... Lo nuestro era sincero y no creo que lo vuelva a vivir... Por eso no me esfuerzo mas en buscarlo, porque yo nunca la busque a ella, solo un día paso... Y jamas olvidaré ese momento que la vi Como dije nunca antes había contado todo esto pero ya ah pasado un tiempo y decidí compartirlo... Aquí... Tal vez a alguien le parezca interesante esto, tal vez no pero sin duda... Me libera de algo que me eh guardado por muchos años... NADIE LO SABÍA HASTA HOY Creo que aveces estas cosas pasan, y que la vida nos juega una broma cruel, nos une a personas que no nos merecen y nos separa de las personas a las que pertenecemos... Un amor imposible, tan dulce y amargo a la vez... No tengo ningún recuerdo malo de ella, todo fue perfecto, y no me arrepiento de nada DE NADA y solo nosotros dos cuando nos abrazabamos tan fuerte sabiendo que era la última vez que nos veríamos sabíamos cuanto deseábamos estar juntos.
La extraño tanto...
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2020.06.13 17:00 _shavo_ MADRE CON DERECHO quiere que le de el regalo para mi mejor amiga

Esto paso el año pasado por estas fechas, y hace poco me uni a esta comunidad, algo de historia antes:
Cerca de estas fechas es el cumpleaños de mi mejor amiga y yo le compre un regalo que costaría un valor de 50$, pero a mi me salio cerca de 35$ ya que mama al trabajar en una empresa de cosméticos me consiguió este a un precio menor, era un pintalabios y un perfume.
Elenco: MD: madre con derecho Yo: un wey de en ese tiempo 1.65
(Mi mejor amiga no estaba en ese momento)
Había invitado a mi mejor amiga al cine el día anterior por su cumpleaños (igual que otras veces) pero esta vez también le invite el almuerzo y la entrada al cine, tengo la costumbre de llegar unos minutos antes a salidas con amigos ya que en realidad vivo en una ciudad pequeña, estaba en la entrada del cine viendo la película que íbamos a ver con el regalo en mis manos, antes de guardarlo aparece la MD (llevaba una mochila en la que suelo llevar mi chompa y una navaja de bolsillo de utileria o otra real) la MD se acerca a mi, y la conversación fue algo así:
MD: estas esperando a alguien? (Pregunto al verme solo frente al cine aun sin notar la caja)
Yo: así es, invite a una chica al cine, ha de estar por llegar (le dijo de forma educada)
Tengo que decir que tengo la voz grabe y aunque físicamente no sea ancho, puedo ser intimidante por mi mirada (tengo una condición en el ojo que hace que solo uno se mueva a un lado)
MD: y esa cajita?
Yo: es para la chica, es su cumpleaños y se lo quiero dar
MD: pero oarece que no va a llegar, me podrías dar la cajita?
En eso me quede sorprendido y un poco molesto ya que tuve que trabajar para reunir el dinero, ademas, mi amiga casi siempre llega tarde por lo que no me parecía raro
Yo: lo siento, pero no lo hare; ademas se que ella llegara
MD: te he visto dar vueltas por el centro comercial durante 10 minutos
Era verdad, suelo llegar de 20-10 minutos antes y eso nunca me molesto
Yo: lo se, pero también yo vine antes para caminar
MD al parecer se molesto por mi forma irrespetuosa de hablar al alzar la voz, yo solo estaba cansado de usa exasperante mujer (no he puesto toda la conversación ya que no recuerdo toda) iba hablando con ella cerca de 5 minutos de porque no le daré el regalo, ya que no me dejaba guardar el regalo decidí sacar la navaja de utileria lo que la asusto y me dejo guardar el regalo, pero me puse a jugar con ella (se podía extraer y meter la hoja con gran facilidad y no cortaba) pero era bastante real, MD al ver lo que hice me trato de sacar la mochila por lo que instintivamente reaccione jalando la mochila con fuerza haciendo que MD termine en el suelo haciendo una escena
MD: ESTE CHICO ME ATACO CON SU NAVAJA TRATANDO DE APUÑALARME!
Yo: si esta cosa es falsa, la compre en nombre de la tienda a 15$ y en realidad es una estupidez
Para demostrarlo metí la hoja con la palma de mi mano y después volvió a su sitio y con un giro saque la hija de su sitio y demostrar que lo tenia filo al pasarla por mi piel sin ningún daño, y la seguridad lo verifico al hacer lo mismo que yo con una risas contenidas, ademas de que llamo mucho la atención y varios vieron cuando trato de sacarme la maleta de encima; después de eso la seguridad se llevo a la MD a otra parte y yo me quede esperando a mi mejor amiga
Ps: mi mejor amiga se empezó a reír mucho cuando se lo conté después de la película
Ps2: tengo una historia similar pero es mas reciente
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2017.08.15 07:49 Subversivos .........Y mato porque me toca.

El relato del crimen que transportó a este país hacia las regiones mentales más frías de los asesinos anglosajones en serie comienza cuatro años antes del 30 de abril de 1994, noche en la que un estudiante de tercero de Químicas, de 22 años, y otro de tercero de B.U.P., de 17, eliminan a un hombre con 20 puñaladas porque lo exigía el guion del juego que ellos mismos inventaron.
LOS SUCESOS DE EL PAÍS ... Y mato porque me toca Los reportajes y ensayos de esta veraniega serie han sido extraídos del libro Los sucesos de EL PAÍS, publicado en 1996 como parte de la conmemoración de los 20 años del diario, lanzado el 4 de mayo de 1976. Históricas firmas del periódico, como Rosa Montero, Juan José Millás o Jesús Duva desmenuzan algunos de los crímenes que han marcado la reciente Historia de España, de la matanza de Atocha al crimen de los Marqueses de Urquijo.
Cuatro años antes de aquella madrugada, en un campo de fútbol del barrio madrileño de Chamartín, Félix Martínez, un niño de oc­tavo de E.G.B., se embelesa con los gritos desde la grada de un chaval cinco años mayor, ojos azules detrás de gafas gruesas, metro noventa sobre el nivel del suelo, moreno y desgarbado en el andar. Félix se le acerca creyendo que declama nombres de personajes del juego del rol, el invento que surgió a finales de los sesenta en Estados Uni­dos y conquistó en forma de negocio las papelerías españolas en la década de los noventa. Varias fichas, un tablero, una historia inven­tada y unos roles, interpretaciones o arquetipos que se adjudica a ca­da participante. Inteligencia, fantasía y tiempo libre para probarlas. Ordena y manda la figura del rol master.
A Félix no le gustaba ningún deporte, ni siquiera le apasionaba el cine, ni las chicas –su primera relación amorosa la tendría dos años después–, ni las motos, ni la ropa, ni los estudios. Tan sólo leer, a ser posible historias paranormales, escribir poemas y jugar al rol.
Félix se iba a llevar una sorpresa. Allí tenía un posible compañe­ro de Rol gritando aparentemente nombres de personajes. ¿A qué es­peraba para conocerlo? El chico de E.G.B. aborda por fin al miope de ojos azules y le pregunta si también sabe jugar al rol. Dos trage­dias se dieron la mano.
MÁS INFORMACIÓN ... Y mato porque me toca Todo lo publicado en El País sobre el caso 2008: Javier Rosado, el asesino del rol obtiene el tercer grádo 1999: Félix Martínez se rehabilita en un piso de estudiantes La de Félix, fácil de resumir: nunca tuvo hermanos, su padre ge­nético murió drogadicto y enfermo de sida cuando el niño cumplía un año, la madre mexicana, también drogadicta, conoció a su padre adoptivo cuando el chaval cursaba segundo de E.G.B. y se separaría cuatro años más tarde. Félix conocería entonces el cariño incondi­cional del nuevo padre y el desbarajuste colegial de todos los maes­tros por los que iba pasando, ya fueran de Madrid, Ibiza o La Rio­ja, según adjudicaran su estancia al lado de la madre o del padre. «Nunca hubo paz, eso no era una familia», confesaría el chico. La madre muere también de sida dos años antes del crimen y dos años después del encuentro con Javier en el campo de fútbol.
Félix, un carácter inseguro, nunca líder ni siquiera de sí mismo, lector empedernido, conoce en aquel campo a otro lector más empe­dernido, un fulano con una seguridad en sí mismo extraordinaria, alguien con frases del tipo «las mejores drogas están en la cabeza de uno», solitario, bien educado, taciturno y didáctico: Javier Rosado Calvo, vecino de Félix en una calle de Chamartín donde los pisos de cien metros cuadrados cuestan hasta 30 millones de pesetas de los años noventa. El del padre adoptivo de Félix, empleado en una empresa de máquinas tra­gaperras, era tan sólo alquilado.
Javier gritaba en las gradas varios nombres pero, para sorpresa del chiquillo, aquel tipo encorvado no sabía jugar al Rol. El chasco duró sólo un segundo, porque las palabras del otro llevaban un significado aún más atractivo y profundo que el del simple juego: eran nombres, pasajes, del gran novelista de literatura fantástica H. P. Lovecraft, el genio de principios de siglo cuyos relatos de tumbas, castillos temblorosos, sueños, monstruos y nieblas llegan cargados de frases tipo: «Los hombres de más amplio intelecto saben que no existe una verdadera distinción entre lo real y lo irreal; que todas las cosas aparecen tal como son tan sólo en virtud de los frágiles senti­dos físicos [...]». H. P. Lovecraft, la pasión confesa de Javier.
«Desde que conocí a Javier y me metió en su mundo», reconoció Félix en sus exploraciones psiquiátricas y psicológicas a raíz del cri­men, «todo cambió para mí, encontré otro tipo de pensamientos le­jos de los vulgares de cada día, cambió mi interior, me entregué a es­te tipo de filosofía que era apasionante, aún me sigue pareciendo apasionante, Javier se convirtió para mí en un ser extraordinario muy superior al hermano mayor que nunca tuve, me dejé arrastrar por él [...]. Al cabo de un tiempo llegué a hablar como él y a hacer gestos como él. Él hablaba mucho mejor que yo, mis ideas me las re­batía con facilidad [...]. Todo el mundo era estúpido para él, pero yo creo que yo para él no era estúpido».
Y Javier, la otra cara de la tragedia, encontró en Félix el público de banderita y trompeta que necesitaba su egolatría, el hermano pe­queño que tampoco tuvo, porque su único hermano, un año mayor, más fuerte, vencedor en las disputas físicas, apenas se trataba con Javier. Félix sería el discípulo predilecto de una filosofía alimentada con cuatro obras de Friedrich Nietzsche, Edgar Allan Poe o Stephen King mal mezcladas y otras tantas decenas seudoliterarias, peor di­geridas.
Durante una convalecencia por lesión en una pierna, Félix le lle­va un juego del rol y Javier aprende a jugar. Al poco tiempo el en­fermo crea Razas, un juego basado en el rol. La humanidad se di­vide en 39 razas o arquetipos que él ha inventariado basándose en personajes y nombres novelescos prestados por Lovecraft. Las razas, diría Javier, son ideas humanas llevadas al extremo. La raza 37 corresponde a los psicólogos, la 25 a las mujeres, la 22 al hombre, la 1 al bien y la 7 al mal. Cuando los psiquiatras le preguntan si jugaba al Rol, hay veces en que Javier llega a enojarse y dice que su juego era mucho más importante que el rol; era Su Obra, una «filosofía total» a la que había dedicado más de mil páginas y de la que espe­raba escribir un libro.
Hasta la noche del crimen, Javier pasa por un tipo normal, sin traumas perceptibles ni siquiera por su familia. Su padre, ingeniero industrial, solía jugar al ajedrez con él, su madre, enfermera, le sa­naba las heridas, y su hermano, compañero repetidor en tercero de Químicas, aseguraba que a Javier le bastaba con asistir a clase para aprobar.
Javier no era un joven de inteligencia superdotada, en eso coinci­den profesores y psiquiatras, pero disponía de la justa para creerse con mucha, para ganar un concurso de ajedrez en la cárcel y no disimular el orgullo o para impresionar a cuatro chavales del barrio menores que él. En los dos primeros cursos de Químicas consiguió seis aprobados, dos notables y un sobresaliente. Un expediente bueno, sin más.
Personalidad, conocimientos y edad suficiente, en cualquier caso, para erigirse en Master, líder de la banda del rol, que entre bromas y veras planeó matar la madrugada del 30 de abril a la primera víctima de lo que iba a ser una serie de crímenes. Los otros dos chava­les, Javier Hugo E. S. y Jacobo P., de 17 y 18 años respectivamente, fueron encausados por conspiración para el asesinato. A Jacobo le preguntó la policía por las normas de Razas y contestó que no había normas concretas como en el fútbol: «Se trata de sobrevivir en un mundo imaginario». Unas veces había que impedir la llegada a puerto de un barco, otras, era preciso destruir una ciudad y en al­gunas ocasiones se trataba de asesinar a alguna mujer que traicionó a su raza. Todo sobre la mesa.
Jacobo declaró que cuando Javier y Félix le llevaron al descampado donde habían eliminado a un hombre y se lo confesaron, él lo tomó como una fantasmada. Javier y Félix se vanagloriaban de aquello y lo equipararon al crimen de las setenta puñaladas, perpe­trado cerca de su barrio.
Empieza el juego
Un mes antes de la noche del 30 de abril, El País publicaba el hallazgo del cadáver de un hombre con unas setenta puñaladas y los ojos sacados. La noticia no causó otro efecto en los presuntos asesi­nos que el de animarles. A partir de ahora el tablero iba a adquirir la forma de toda la ciudad, con sus cuestas, sus descampados tene­brosos, sus personajes hundiéndose en la noche; las fichas serían pu­ñales y para moverlas vendría mejor usar guantes de látex que Ja­vier tomaría de sus clases de prácticas en la facultad; las reglas, sin límite.
Félix contó a los psiquiatras: "Yo creo que todo empezó a pla­nearlo [Javier] con decisión a raíz de un libro concreto de Lovecraft: Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter, y en especial el capí­tulo "A través de la llave de plata", pasaje en el que un hombre se cansó del mundo y empezó a dedicarse a sus sueños hasta que al fi­nal estos sueños invadieron su propia realidad».
Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. La realidad invadida puede ser la de un hombre casado como Carlos Moreno, con tres hijos y amigo de una viuda también con tres hijos, con la que había pasado la noche. Carlos visitaba desde hacía cinco años la casa de su amiga Modesta L., de 51 años, desde las diez hasta la una de la madrugada. Nunca pensó en separarse, ni Mo­desta se lo pidió, ni su mujer ni sus hijos, conscientes de la relación, lo obligaron. Los viernes Carlos salía más tarde de aquella casa y aquel viernes de abril salió a las tres. Si cobraba su nómina de 60.000 pesetas, montaba en taxi hasta la otra punta de la ciudad. Y si no, el búho, que es como se conoce en Madrid a la línea de autobuses nocturnos. La noche del crimen Carlos llevaba las 60.000 pe­setas en el bolsillo, pero optó por el autobús. Y en la parada encon­tró a los admiradores de Lovecraft dispuestos a soñar sus pesadillas.
El crimen perfecto exigía, según Henry, el psicópata de la pelícu­la Retrato de un asesino, un desconocimiento total de la víctima, ningún móvil, nada. Ya lo habían avanzado la novelista Patricia Highsmith y el director Alfred Hitchcock en Extraños en un tren: si un desconocido mata a mi esposa y yo a su madre, nadie ha de sos­pechar nada; en principio.
Así que ahí llegan los dos, Javier y Félix, en busca de una vícti­ma a la que nunca han visto. El escenario no podía ser más propi­cio. Un descampado de risco y pastizal, una casa desvencijada en medio de un llano, de esas que parecen existir sólo en días de vien­to, una luna de miedo y una parada de autobús, como un oasis sin nadie.
Para acercarse a los hechos valga el diario de Javier Rosado, un texto sin precedentes en la historia criminal de España:
«Salimos a la 1.30. Habíamos estado afilando cuchillos, preparán­donos los guantes y cambiándonos. Elegimos el lugar con precisión.»
«Yo memoricé el nombre de varias calles por si teníamos que sa­lir corriendo y en la huida teníamos que separarnos. Quedamos en que yo me abalanzaría por detrás mientras él [por Félix] le debilita­ba con el cuchillo de grandes dimensiones. Se suponía que yo era quien debía cortarle el cuello. Yo sería quien matara a la primera víctima. Era preferible atrapar a una mujer, joven y bonita (aunque esto último no era imprescindible pero sí saludable), a un viejo o a un niño. Llegamos al parque en que se debía cometer el crimen, no había absolutamente nadie. Sólo pasaron tres chicos, me pareció de­masiado peligroso empezar por ellos [...]. En la parada de autobús vimos a un hombre sentado. Era una víctima casi perfecta. Tenía ca­ra de idiota, apariencia feliz y unas orejas tapadas por un walkman.»
«Pero era un tío. Nos sentamos junto a él. Aquí la historia se tornó ca­si irreal. El tío comenzó a hablar con nosotros alegremente. Nos con­tó su vida. Nosotros le respondimos con paridas de andar por casa. Mi compañero me miró interrogativamente, pero yo me negué a ma­tarle.»
Félix no supo explicar después por qué Javier le perdonó la vida. Y el otro nunca lo contó.
«Llegó un búho y el tío se fue en él [...].»
«Una viejecita que salió a sacar la basura se nos escapó por un minuto, y dos parejitas de novios (¡maldita manía de acompañar a las mujeres a sus casas!).»
«Serían las cuatro y cuarto, a esa hora se abría la veda de los hombres [...]. Vi a un tío andar hacia la parada de autobuses. Era gordito y mayor, con cara de tonto. Se sentó en la parada.»
« [...] La víctima llevaba zapatos cutres y unos calcetines ridícu­los. Era gordito, rechoncho, con una cara de alucinado que apetecía golpeada, y una papeleta imaginaria que decía: "Quiero morir". Si hubiese sido a la 1.30 no le habría pasado nada, pero ¡así es la vida!»
«Nos plantamos ante él, sacamos los cuchillos. Él se asustó mirando el impresionante cuchillo de mi compañero. Mi compañero le mira­ba y de vez en cuando le sonreía (je, je, je).»
Félix alegó dos meses después ante la policía que se encontraba algo bebido y que le daba miedo desobedecer a su amigo.
«Le dijimos que le íbamos a registrar. ¿Le importa poner las ma­nos en la espalda?, le dije yo. Él dudó, pero mi compañero le cogió las manos y se las puso atrás. Yo comencé a enfadarme porque no le podía ver bien el cuello.»
«Me agaché para cachearle en una pésima actuación de chorizo vulgar. Entonces le dije que levantara la cabeza, lo hizo y le clavé el cuchillo en el cuello. Emitió un sonido estrangulado. Nos llamó hi­jos de puta. Yo vi que sólo le había abierto una brecha. Mi compañero ya había empezado a debilitarle el abdomen a puñaladas, pero ninguna era realmente importante. Yo tampoco acertaba a darle una buena puñalada en el cuello. Empezó a decir "no, no" una y otra vez. Me apartó de un empujón y empezó a correr. Yo corrí tras él y pude agarrarle. Le cogí por detrás e intenté seguir degollándole. Oí el desgarro de uno de mis guantes. Seguimos forcejeando y rodamos. "Tíralo al terraplén, hacia el parque, detrás de la parada de auto­bús. Allí podríamos matarle a gusto", dijo mi compañero. Al oír es­to, la presa se debatió con mucha más fuerza. Yo caí por el terraplén, quedé medio atontado por el golpe, pero mi compañero ya había ba­jado al terraplén y le seguía dando puñaladas. Le cogí por detrás pa­ra inmovilizarle y así mi compañero podía darle más puñaladas. Así lo hice. La presa redobló sus esfuerzos. Chilló un poquito más: "Jo­putas, no, no, no me matéis".»
«Ya comenzaba a molestarme el hecho de que ni moría ni se de­bilitaba, lo que me cabreaba bastante [...]. Mi compañero ya se ha­bía cansado de apuñalarle al azar [...].»
«Se me ocurrió una idea espantosa que jamás volveré a hacer y que saqué de la película Hellraiser. Cuando los cenobitas de la pelí­cula deseaban que alguien no gritara le metían los dedos en la boca. Gloriosa idea para ellos, pero qué pena, porque me mordió el pulgar. Cuando me mordió (tengo la cicatriz) le metí el dedo en el ojo [...].»
«Seguía vivo, sangraba por todos los sitios. Aquello no me impor­tó lo más mínimo. Es espantoso lo que tarda en morir un idiota [...].»
Carlos Moreno Fernández fue un idiota que trabajó desde los ocho años como aprendiz de relojero, un obrero que con el oficio más que aprendido se quedó en paro desde hacía nueve años y padeció de nervios hasta que su esposa lo colocó en la empresa de limpieza El Impecable Ibérico, probablemente un nombre estúpido también; Carlos Moreno Fernández fue un idiota que no consintió jamás la entrada de un fontanero, un albañil o un electricista en casa porque él solo se bastaba para arreglarlo todo, un hombre idiota que a fuer­za de trabajo había conseguido dinero para educar a sus tres hijos, que sabía cocinar y le encantaba cuidar flores, un hombre que huía de los televisivos «Quién sabe dónde», «Su media naranja» y «Códi­go Uno», porque le parecían «programas para marujas». Un hom­bre. Con sus aspiraciones a corto y largo plazo, sus pequeños y gran­des recuerdos, reducidos a un charco y un bulto entre las piedras.
«Vi una porquería blanquecina saliendo del abdomen y me dije: “Cómo me paso” [...].»
«A la luz de la luna contemplamos a nuestra primera víctima. Sonreímos y nos dimos la mano [...]»
«No salió información en los noticiarios, pero sí en la prensa, El País, concretamente. Decía que le habían dado seis puñaladas entre el cuello y el estómago (je, je, je). Decía también que era el segundo cadáver que se encontraba en la zona y que [el otro] tenía 70 puña­ladas (¡qué bestia es la gente!) [...]»
«¡Pobre hombre!, no merecía lo que le pasó. Fue una desgracia, ya que buscábamos adolescentes y no pobres obreros trabajadores. En fin, la vida es muy ruin. Calculo que hay un 30% de posibilida­des de que la policía me atrape. Si no es así, la próxima vez le toca­rá a una chica y lo haremos mucho mejor.»
Como no había nada que lamentar, sino todo lo contrario, la ha­zaña corrió de boca en boca entre la banda del rol. Así hasta que se enteró un amigo de ellos que se lo contó en confesión a un cura, des­pués al padre, y el padre lo puso en conocimiento de la policía.
Batallones de periodistas y psiquiatras comenzaron sus investiga­ciones. Nunca hasta este entonces se había dado en España un caso semejante.
Pascual Duarte, el genuino personaje de Camilo José Cela, co­menzó sus fecharías porque pensó que la perra le miraba mal. De un tiro la mató.
El ejecutivo rico, vacío y psicópata que protagoniza la novela del estadounidense Bret Easton Ellis narra con algunos años de antela­ción a Javier y con parecida frialdad su asesinato del mendigo: «Luego le corto el globo ocular... y él empieza a gritar cuando le cor­to la nariz en dos, lo que hace que la sangre me salpique un poco». El ejecutivo producto de la ficción contaba con el móvil filosófico de que los perdedores no cuentan en esta vida. El existencialista de El extranjero que inmortalizó Albert Camus en 1942 mató porque le atormentaba el calor, el resplandor insoportable del mar. A Javier y a Félix sólo les movió el juego.
Siete meses después del crimen, Félix Martínez, el compañero del autor del diario, declaró al psiquiatra José Cabreira, del Instituto Na­cional de Toxicología: «Después de leer todos los artículos de prensa que han hablado de nosotros, todo me parece basura periodística exagerada para distraer a la opinión pública de otras cosas más im­portantes. En particular se ha exagerado con el diario de Javier, en el que yo sé que lo que escribió estaba muy exagerado y fantaseado, es­cribió lo que él cree que pasó y en él es donde me inculpa. Además lo escribió muy deprisa, en dos o tres días, enseñándoselo luego a ami­gos comunes».
Javier también culpa a la prensa de su situación. Ninguno de los dos amigos ha hablado con rencor del otro. «Le llegué a idealizar», confesó Félix, «ése fue mi error y otro error, dejarme llevar demasiado». Para después añadir sin reparos: «Me dejé engañar, era cons­ciente de que me dejaba llevar, pero siempre aprendía algo».
Un monstruo
Félix sigue teniendo la impresión de que su amigo era un su­perdotado: «Javier es casi un inútil, alérgico, miope, con diarreas... Tiene de todo, incluso un estómago que es un caso único... Sin embargo en la parte mental es un monstruo... ».
Con un monstruo así era imposible que la policía los descubriese.
La banda confiaba en el Master, aunque no sabían que habían deja­do intactas las 60.000 pesetas en la chaqueta del idiota, con lo cual, la policía empezó a descartar el móvil del robo.
Nada más asesinarlo, Javier dedicó una ficha a Carlos con el nombre de Benito, el mismo que un profesor de Químicas. Lo dibu­jó con su bigote, con la bolsa donde guardaba su mono de trabajo, y puntuó sus cualidades: Fuerza 8, Poder 6, Carisma 4, Inteligencia 6, Tamaño 15, Voluntad 16.
Había que proseguir rellenando fichas, más cadáveres sobre la tumba del tablero, homicidios en serie, con la perseverancia de Jack el Destripador o sus secuaces anglosajones. Cuando fueron detenidos se disponían a salir de nuevo de cacería con los guantes de látex. Pe­ro a sus espaldas olvidaron una cosecha de pruebas. Restos de guan­tes en la cara del idiota, el reloj de Félix perdido en la pelea, el diario, el famoso diario en casa. Cuando la policía detuvo a Javier aún lleva­ba el dedo vendado que aseguró en el diario haberse herido al meter­lo en la boca del idiota. Se encaminaba a la casa de Félix, a veinte me­tros de la suya, con un paquete de guantes en la mano. Félix se derrotó enseguida, lo que en lenguaje policial significa ni más ni me­nos que reconoció todo. Entre sollozos declaró que el plan consistía en matar esa noche tórrida del 5 de junio a una chica y para eso los guantes. Pero Javier no se arredró ni por los agentes de la brigada de la Policía Judicial de Madrid, ni por las pruebas que le colocaban de­lante de su considerable nariz, ni por la lectura en vivo del diario.
–¡Dios mío, no puedo creer que yo haya hecho eso! Tengo la du­da de que sea verdad o ficticio.
–Si a las cuatro de la mañana –le preguntaba el policía– no esta­bas dando 20 puñaladas a un hombre, ¿qué hacías?
–Creo que estaba jugando al ordenador, no recuerdo bien. Después de los agentes llegó el batallón de psiquiatras a la cárcel.
Cada uno con sus entrevistas, con parecidas preguntas y distintas conclusiones. Si estaban locos, ningún crimen podría imputárseles; y si no, la condena sería por homicidio. Psicóticos o psicópatas, ése era el dilema.
Los psicóticos no son responsables de sus actos, los psicópatas, sí.
Los primeros se libran de cualquier condena, los segundos no. En el psicótico no existe conciencia del yo, en el otro, sí.
Los padres de Javier Rosado contrataron los servicios del profe­sor de Psiquiatría Forense de la Universidad Complutense de Ma­drid José Antonio García Andrade. El doctor se quedó extrañado de que su cliente declarase un cariño enorme por su padre, al tiempo que desconocía su edad y profesión. De la madre decía que trabaja­ba de ATS porque de vez en cuando le sanaba alguna herida.
Le confesó a García Andrade que de entre las razas, la que más le ha influido, la que más se asemeja a su persona es Cal, a quien de­finió como «un niño frágil, a veces una mujer rubia, que emana tal sufrimiento que es difícil acercarse a ella, aunque es peor cuando sonríe o tiene la cara machacada». Y aseguró: «Sin Cal yo no sería lo que soy. Con él aprendí a aprender. Lo conocí en 1988; Cal es do­lor; el bendito sufrimiento; ama los cuchillos, los objetos punzantes o cualquier cosa que pueda producir dolor, aunque lo que más le fas­cina es el dolor del alma».
De Cal aprendió Javier su simple teoría sobre la vida: «Aprender a usar el dolor es disfrutado como el placer. El dolor de los puntos de sutura que me dieron en la rodilla cuando tuve un accidente es mayor que el orgasmo con una mujer. El dolor es mejor que el pla­cer y más barato. La gente confunde al cenobita con el masoquista, pero no son lo mismo; éste disfruta siendo humillado y al someter­se, pero el cenobita disfruta al sufrir, porque con el dolor saca conocimiento. Cal dice que cometió el crimen del que se me acusa. Lo ha­ce para dañarme, para enseñarme, para causarme pena, desespera­ción, pero Cal no mata, sólo tortura».
¿Loco o actor? El 8 de octubre de 1994 le reveló a García Andra­de que el primer golpe a la víctima fue con un cuchillo pequeño de conchas naranjas. Le dio en el mentón y en la cara anterior del cue­llo y señaló el movimiento de su víctima bajando la cabeza hacia el tórax. García Andrade le hizo ver que este dato no venía en los pe­riódicos. Javier sintió miedo por primera vez, al menos, eso es lo que el forense contratado por su familia reseñó. «Estoy al borde de la lo­cura, necesito ayuda», cuenta el psiquiatra que dijo Javier, «es ver­dad, esto no venía en la prensa. Hay veces en que yo no miro, no veo, no siento, no huelo, no me fijo, no es una mente, es una máquina, tienes que hacer una cosa y la haces. Eso ocurrió».
En ese momento de la entrevista solicitó que se le sometiese al Suero de la Verdad, y se sumergió, según Andrade, en una gran an­gustia.
¿Loco o actor? Para el psiquiatra contratado por su familia, Ja­vier está loco, por tanto no se le podría imputar delito alguno. García Andrade sostiene que este chico de «inteligencia de tipo medio, con buena capacidad de abstracción y de síntesis» padece una «es­quizofrenia paranoide, además de personalidad múltiple psicótica y amnesia disociativa». Psicótico pues, sin lugar a la condena, además de esquizofrénico y con problemas de memoria.
Para el doctor, el juego no fue la causa de sus enfermedades, si­no precisamente la máscara. Dos años después del crimen, Javier se­guía jugando a Razas en la cárcel.
Pero el dictamen de García Andrade no era más, ni menos, que un estudio de parte, es decir, algo que había que contrastar necesa­riamente con otros estudios.
La titular del juzgado de instrucción número cinco de Madrid encargó otro informe a las psicólogas adscritas a la clínica médico-forense de Madrid Blanca Vázquez y Susana Esteban.
Cuando Javier les empieza a hablar de su perro Atila dice: «El pe­rro es una magnífica persona, cuando lea la prensa ya sabrá él a lo que me refiero».
Javier se declara ratón de bibliotecas, con más de 3.000 volúme­nes en su casa, y las psicólogas corroboran que el preso cuenta con cierto bagaje de cultura fantástica, pero no sabe quién es Martin Luther King, por no hablar de temas corrientes como ecología o Ter­cer Mundo, de los cuales asegura desconocer todo.
El dilema
¿Loco o actor? El informe de las psicólogas lo califica de psicópata pero... «este diagnóstico implica un trastorno de personalidad que no afecta en absoluto a su capacidad de entender y obrar [...]. El sujeto sabe lo que quiere hacer y quiere hacerlo cuando lo hace». Por tanto, susceptible de condena.
El informe de las psicólogas es bastante más duro que el del psi­quiatra contratado por la familia. Para ellas, Javier Rosado jamás se ha creído ser una de sus razas, sino que las conoce y controla a su voluntad y siempre desde una perspectiva de observador. Y conclu­yen: «Se trata de un sujeto altamente peligroso [...]. Bajo circuns­tancias favorables podría cometer cualquier crimen violento y sádi­co. Odia a la sociedad y a las personas, con las que no se siente implicado más que de forma racional. Busca activamente reconoci­miento social».
Blanca Vázquez y Susana Esteban concluyen su estudio de 21 pá­ginas el 7 de octubre de 1994. Doce días después Juan José Carras­co Gómez y Ramón Núñez Parras, especialista en psiquiatría el pri­mero y médicos forenses ambos adscritos a los juzgados de la plaza de Castilla, presentan a petición de la juez otro estudio sobre Javier de 51 páginas. Ambos análisis, el de ellas y el de ellos, se habían efectuado de forma paralela a petición de la juez y de eso se queja­rían por escrito Carrasco y Núñez al entender que «los retests practi­cados en fechas cercanas pierden fiabilidad».
Unos y otras se encierran con el preso, visitan a sus familiares, analizan sus escritos y, al emitir sus dictámenes, se contradicen. Ca­rrasco y Núñez sostienen que cualquiera de las múltiples personali­dades de Javier «pueden tomar el control absoluto de la conducta». O sea, exento de penas.
Aunque también hacen reseñar los doctores que tanto su madre como su hermano mayor no habían observado antes del crimen nin­gún comportamiento en Javier sospechoso de tratamiento psiquiátrico. Ni alteraciones de memoria, ni manifestaciones de las distintas personalidades, ni soliloquios. Siempre fue muy estudioso, introver­tido y lector infatigable. Nunca pensaron que precisase de psicólogos, aunque una vez en la cárcel comenzaron a verle con trastornos serios en sus visitas.
En una de sus entrevistas los dos psiquiatras llegan a plantearse si Javier actúa en plan estratega, porque alguna vez les había ad­vertido que durante su estancia en prisión iba a resucitar a Wul, el estratega que estaba adormecido, para defenderse así de funciona­rios, médicos y otros presos.
Tras varias horas de entrevistas con el recluso y su familia, tras consultar las más de 1.000 páginas que Javier escribió sobre su jue­go, además de bibliografía y jurisprudencia sobre personalidad múltiple en Estados Unidos, Carrasco y Núñez concluyen que sus tras­tornos no están buscados conscientemente como coartada porque sería muy difícil de simular un cuadro clínico de tanta riqueza, ex­presividad y contenidos. Resumen: enajenación mental completa. En cuanto a las posibilidades de cura, «no existe ninguna cuya indica­ción sea garantía de una evolución favorable».
Sin embargo, Javier Saavedra, el abogado de la familia de la víc­tima, asesorado por psiquiatras especialistas en casos de múltiple personalidad, sostiene que Javier es un psicópata dueño de todos sus actos. «Si hubiera encontrado junto a la víctima a un guardia civil, un psicótico habría cometido el crimen igualmente, pero Javier Ro­sado, no: él discernía el peligro. El psicótico puede ver perturbados sus sentidos afectivos, pero no es frío como el psicópata.»
Carlos Fernández Junquito, médico psiquiatra del Hospital Ge­neral Penitenciario, vio a Javier como una persona con la afectivi­dad prácticamente abolida. «Cierto día, estando presente en la en­trevista la psicóloga de la Unidad, le dijo: "Puede usted quedarse, es como el teléfono".»
Pero el psiquiatra Fernández Junquito le diagnosticó el 18 de oc­tubre de 1994, en el informe más breve de los tres elaborados, es­quizofrenia paranoide, algo que desecharon otros doctores.
Para el letrado Saavedra, Javier Rosado no sólo está exento de cualquier tipo de esquizofrenia sino que se trata de un psicópata res­ponsable y consciente de todo lo que hizo: «El lenguaje del psicópa­ta es estructurado, racional y lógico, como el de Javier; los psicópatas_ son seres racionales, muy manipuladores, engañan mucho, ambicio­nan el poder y para ello se valen del lenguaje, mientras que el psi­cótico pasa del poder. En el momento en que lo cogieron no es un psicótico, aunque después haya desarrollado una psicosis».
Javier se consideró impotente ante los psiquiatras para saber si él había cometido el crimen. Aseguró que si intentara averiguarlo se podía declarar dentro de su cabeza una guerra civil entre las razas, como la que sufrió con 17 años: «Hubo una rebelión en COU que fue la guerra de los Maras... fue cuando tuve el desengaño amoroso, mi depresión, Mara contra Fasein». Para investigar sobre aquel cri­men dijo que tendría que atravesar pasillos de su cerebro muy peli­grosos, porque hay razas que no dejan pasar a nadie por allí.
El 22 de junio de 1994 Javier salió esposado de la cárcel de Val­demoro para que lo examinara en los calabozos de la plaza de Cas­tilla un forense. En el trayecto del furgón a la cárcel, un redactor de El País le preguntó:
–Javier, ¿te arrepientes de lo que has hecho?
–Yo no he hecho nada –contestó con la cabeza gacha para eludir las fotos–, yo no he hecho nada.
Uno de los guardias civiles que lo custodiaban le levantó la cabe­za agarrándolo por la nuca y le dijo:
– ¿Que no has hecho nada, cabrón?
En la cárcel, algunos presos mucho más fornidos que él le respe­tan y le temen por el halo de inteligencia que le ha otorgado la pren­sa y sus partidas de ajedrez.
Pero su compañero Félix fue a parar a un pabellón de adultos donde los otros presos, en un alarde de originalidad, lo han bautiza­do con el alias de Niño.
Los psiquiatras Carrasco Gómez y Núñez Parra señalan que a pe­sar de todo Félix seguía admirando a Javier y se mostraba interesa­do por lo nuevo que podía estar escribiendo su amigo en prisión sobre Razas. «Ahora seguro que utiliza la raza 17, Wul, y la 18, la serpiente de lengua bífida, que intenta convencer haciendo daño a otros, implicar a otros para salvarse él mismo ... y es posible que Fa­sein pueda cortarse los dedos, Fasein es el que se automutila, que aprende con el sufrimiento, que se va cortando los dedos y va apren­diendo ... »
Félix a veces también duda de su personalidad: «No estoy seguro de haberlo hecho... pero quizás no fuera yo en ese momento... esta­ba muy identificado con Javier... me he metido en un lío... [sollozos], de una broma de matar a alguien nunca pensé que fuera a suceder lo que sucedió».
Mientras esperaban la sentencia del juez, Javier seguía jugando a sus Razas, inventando alguna de ellas basada en la persona de un policía que le interrogó, y Félix se entretenía con poemas como este que escribió antes del crimen:
Quiero romper las cadenas de la muerte
y volar por estepas infinitas
con un caballo de alas marchitas
cantando con el grito de un demente.
Pasarán estaciones pequeñitas
en el ritmo incesante de mi mente
con mi amargo recuerdo tan caliente
soñarán las mujeres más bonitas.
Mas te recuerdo y en mi memoria gritas.
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2016.09.16 10:34 Subversivo-Maldito Hemos tardado casi cuarenta años en desmontar el falso dilema de si queríamos votar al PP o al PSOE....y estamos obligados buscar soluciones de largo recorrido, para desmontar la trampa. Para lograrlo, la educación y arte pueden jugar un gran papel.

El artista Rogelio López Cuenca (Málaga, 1959) está llevando a cabo por distintas calles de nuestro País una exposición titulada ‘Los bárbaros’.... A través de su exposición se denuncia el clasismo de las élites españolas, desde la conquista de América hasta la hostilidad contra los migrantes del siglo XXI.....
Estas son algunas de las reflexiones del artista:
1º) Gran parte de las obras de arte son encargos oficiales con una finalidad propagandística....La mayoría de las veces ha servido para conferir prestigio y "dignidad" a algo que es, a todas luces, impresentable.
2º) Me viene a la mente, por ejemplo, la estatua del “héroe de Cascorro”, que está al comienzo de El Rastro en Madrid. Se trata de un homenaje al prototipo del fanático suicida, dispuesto a entregar la vida por “su” causa, que a la sazón, además, no era tan suya, sino la de la oligarquía esclavista española e hispanocubana de su tiempo.
3º) Hemos tardado casi cuarenta años en desmontar el falso dilema de si queríamos votar al PP o al PSOE....y estamos obligados buscar soluciones de largo recorrido, para desmontar la trampa....Y para ello, la educación y arte pueden jugar un gran papel...Un ejemplo que me viene a la mente: En el centro de La Habana, existe una estatua de Fernando VII, con su pedestal original, en dónde se le define como “El deseado”....Pues bien, cincuenta centímetros por delante se ha colocado otra placa moderna que le llama “rey felón”.....Con una simple estatua y una placa se puede recontextualizar la historia.....No estaría mal ir pensando como hacerlo en relación al Bipartidismo existente durante casi 40 años en este País....
4º) Una imagen potente, en este sentido, es la referida al 20 de noviembre en la Plaza de Mayor de Salamanca, donde plantan dos coches de policía para proteger un medallón de Franco.....Además está cubiero de plástico para que nadie la manche....Es una buena manera de mostrar los auténticos "valores sociales" de las élites....Del mismo modo, el cine, las canciones, las revistas populares, etcétera, juegan un papel fundamental a la hora de justificar el orden...
5º) ¡O no justificarlo!....por ejemplo, cuando en relación al 15M, se expuso una bomba con una mecha encendida....con todo el significado que cada uno le quisiera dar....
6º) En nuestras élites trata de ejercer el poder por ejercerlo. La autoridad se siente obligada a decir algo y lo hace un poco al tuntún. Cuando nombran responsables políticos de cultura muchas veces no tienen que ver con el mérito, sino con premiar la fidelidad política. O con cosas peores, tipo “tú vas a llevar Cultura, que tienes muy buen gusto”.
7º) En nuestro tiempo, la censura se ejerce sobre todo mediante la sobreinformación.... La censura autoritaria sigue existiendo, pero es secundaria. También usan la disculpa de los “problemas técnicos”....Me han censurado obras con frases como “se ha perdido en el transporte” o “lo ha estropeado el chico de la imprenta, que es medio tonto”. Parece imposible, pero utilizan ese tipo de frases para excluir una obra.
8º) En Estados Unidos existe un sentimiento de vergüenza social por los años de publicidad racista, pero aquí todavía miramos esas imágenes con nostalgia de nuestra infancia....Por ejemplo, los negritos del Cola-cao, etc...Y es que, en aquella España, los africanos eran como muñecos. Estaba Antonio Machín, el boxeador Legrá y un futbolista del Atlético de Madrid. Se podían contar con los dedos de una mano. Se les presentaba de forma caricaturesca: fanfarrones, excéntricos, pertenecientes al mundo del espectáculo....La minoría étnica oficial, sin embargo, eran los los gitanos...
9º) Con lo gitanos se intentaba "superar" el racismo mediante la admiración a sus grandes figuras del espectáculo, tipo Lola Flores, toreros, cantantes y bailarines. Los problemas comenzaban (y comienzan) cuando son tus vecinos o van al mismo colegio que tus hijos. Nos gustan mucho, pero subidos al escenario.....En este País tendemos a enmascarar el racismo por medio de la admiración a sus tradiciones culturales...
10º) Que la fecha de la fiesta nacional sea el doce de octubre pone en evidencia una anomalía: no conmemora, como en el resto del mundo, ni el “nacimiento de la nación”, ni la “declaración de independencia”, sino que coloca la gloriosa esencia identitaria fuera del territorio nacional, lo que indica que el constructo de lo español no es en absoluto un mito lo suficientemente “pacificador”. Por eso el “héroe de Cascorro” aparece “defendiendo la Patria” en una isla isla del Caribe. La conquista y la colonización de América son la continuación de los procedimientos aplicados en la conquista de Al Ándalus y de las Canarias, que fueron el campo de experimentación de unas “tecnologías” que se van a aplicar de modo masivo en América, aunque no se suela mencionar.
11º) Cuando se asiste a la decepción del "final del Imperio", la gente común, por un lado, percibe hasta que punto se desangraron las clases populares; mientra que, por otro lado, la propaganda oficial ocultó hasta el último momento a base de fanfarria patriotera...Las elites de 1898 proclamaban a todos los vientos que aquello no había sido un desastre, sino una demostración de la heroicidad del pueblo español...en dónde los de siempre ponían los muertos y unos pocos se colgaban las medallas... [Fuente: http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-09-15/rogelio-lopez-cuenca-barbaros_1259766/]
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