Citas artículo de la revista violencia

El bullying es una expresión de la violencia humana en la escuela. El concepto se instituyó para señalar un evento extraordinario, algo que se miraba como una anomalía peligrosa en las escuelas: “un estudiante es víctima de acoso escolar cuando está expuesto, de forma reiterada a lo largo del tiempo, a acciones negativas por parte de otro u otros estudiantes”. Artículo de revista impresa: Apellidos, Nombre autor. “Título del artículo”. Título de la revista en cursiva volumen de la revista, nº de la revista (Año de publicación): páginas que abarca el artículo. Fernández Hernández, Gonzalo. “Los orígenes de Grecia”. Revista de arqueología 32, n.º 367 (2011): 46-55. Huesos de hace 2.000 años podrían ofrecer, por primera vez, ADN de una víctima de un naufragio de la antigüedad. 20 de septiembre de 2016 — Jo Marchant y Revista Nature Publicidad Artículo citante Anualidad Revista Autores; Cobertura de la violencia de género contra las mujeres en dos diarios argentinos. Comparación con el caso colombiano Núm. 11 Pág. 8: 2020: Correspondencias & Análisis Enrique Ordóñez, Jairo Lizarralde Díaz, Álvaro La violencia, afecta a muchas zonas de la personalidad sin tener conciencia de todas ellas, de forma que puede ser fácilmente manipulable, explotable, excitable e incontrolable (7). Dar una definición de violencia no es un asunto sencillo, sin embargo son varios los autores que Sin embargo, si bien es cierto que a partir de la aprobación de la Ley Integral ha habido cambios importantes en la sensibilización y toma de conciencia respecto de la violencia contra las mujeres, aún sigue siendo un problema grave que requiere de mayor atención por parte de los programas sociales y los marcos normativos vigentes. 49 Revista de Educación y Desarrollo, 27. ... de la violencia en el noviazgo de adolescentes como un fenómeno con naturaleza propia y distinta de las parejas adultas. Se enfatiza la importancia de seguir ampliando la evaluación de la violencia cometida y sufrida por los ... Artículo recibido el 18/08/2013 Aceptado el 13/09/2013 ... En la tabla 3 se muestran las manifestaciones de VIF de que fueron objeto los pacientes, resultando que la violencia física (58,6 % de los casos) se había manifestado exclusivamente en forma de golpes en todos los sujetos. Entre la violencia de tipo psicológico, las amenazas fueron sufridas por 79,3 %, la coacción por 68,9 %, y la intimidación por 62 %. El siguiente artículo trata acerca de cómo desde el discurso cinematográfico, a partir del concepto de género y la noción de amor romántico, romantiza la violencia de pareja. Esto condiciona las experiencias amorosas y en las expectativas relacionadas con un otro, por lo que las películas terminan configurando el imaginario social. La violencia trabaja en tu contra. Una variante adulta del bullying —si puede llamarse así— es el acoso laboral (mobbing).Según lo define la Organización Internacional del Trabajo, es el daño directo o indirecto que una o varias personas pueden ocasionar a otra, hablando estrictamente de trabajadores, generalmente con la finalidad de hacerla sentir menos, o incluso eliminarla del ...

[28º día de 𝐋𝐄𝐘 𝐌𝐎𝐑𝐃𝐀𝐙𝐀 𝐏𝐋𝐀𝐙𝐀... 𝐲 "𝐜𝐚𝐥𝐢𝐟𝐨𝐫𝐧𝐢𝐚𝐧𝐚"] (Por fin salió la "versión" española de "I, Daniel Blake", con el "desinteresado" patrocinio del Gobierno de Coalición Progresista) Manifiesto social “Yo, Antonia García”

2020.08.12 11:23 silosenivengo [28º día de 𝐋𝐄𝐘 𝐌𝐎𝐑𝐃𝐀𝐙𝐀 𝐏𝐋𝐀𝐙𝐀... 𝐲 "𝐜𝐚𝐥𝐢𝐟𝐨𝐫𝐧𝐢𝐚𝐧𝐚"] (Por fin salió la "versión" española de "I, Daniel Blake", con el "desinteresado" patrocinio del Gobierno de Coalición Progresista) Manifiesto social “Yo, Antonia García”

YO, ANTONIA GARCIA.
José Luis Escrivá y Alberto Reyero, Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones uno, Consejero de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad otro, escriben mano a mano la versión española de Yo, Daniel Blake, la película en la que Ken Loach muestra la violencia administrativa que sufre Daniel Blake, carpintero de 59 años que quiere acceder al sistema de protección social de Inglaterra.
Es la misma violencia que desde el Gobierno de España y el Gobierno de la Comunidad de Madrid, está vulnerando a Antonia García, a su familia y a todas las familias empobrecidas en estas últimas semanas. A la farragosa y nada accesible solicitud del Ingreso Mínimo Vital se ha unido una carta que desde la Consejería de Reyero, requiere que en el plazo “improrrogable de diez días hábiles” presenten la solicitud, y en algunos casos, la resolución de la prestación del IMV.
Ambos gobiernos han creado una espiral de violencia administrativa que extiende a su paso la angustia que causa el miedo de tener que enfrentarse a una nueva prestación sin la información suficiente, sin el apoyo de unos servicios sociales que no se han recuperado del cierre del estado alarma y la amenaza de perder la prestación que actualmente sostiene sus vidas.
Solicitar el IMV, una carrera de obstáculos.
Desde el 15 de junio se puede solicitar el IMV, teóricamente. Durante bastantes días sólo fue posible, con dificultades, por vía telemática, accesible a personas con recursos técnicos (ordenador, escáner, conexión Internet) y conocimientos suficientes; incluso para estas personas es un proceso trabajoso y largo. Prueba de ello es el precio que algunos locutorios desaprensivos han puesto a este trámite, entre 40 o 70 euros.
El laberinto burocrático se retorció con la apertura de las oficinas de la Seguridad Social para la presentación del IMV. Lograr una cita previa para este trámite lleva días de llamar insistentemente a un teléfono y cuando consigues la cita siempre es para varias semanas después.
Una nueva cita que sumar a las que debes concertar con varias administraciones para lograr reunir toda la documentación, el proceso de solicitud se convierte en una ginkana de citas, documentos y de nuevas citas para presentar por registro a la administración documentos de la propia administración.
No podemos por menos que decirle al gobierno de España, que prometió no dejar a nadie atrás, que es inadmisible esta chapuza y tenemos que preguntarles: ¿saben algo sobre las condiciones reales en que viven estas familias o creen que en España todo el mundo tiene un ordenador, una conexión y un escáner en la mesa, y convierte “con la gorra” un libro de familia en un conjunto de ficheros informáticos? Lo que despertó esperanzas se está convirtiendo en fuente de decepción, indignación y mucho malestar.
Hemos solicitado al gobierno de España que durante la tramitación del IMV como proyecto de ley se eliminen insuficiencias y restricciones. Hoy le pedimos algo que no requiere leyes sino respeto, sentido común y buen funcionamiento, que haya servicios públicos que den apoyo a las personas que quieran solicitar el IMV ayudándoles a hacerlo, que los registros funcionen adecuadamente, que se aceleren todos los trámites para conseguir la documentación necesaria, que se simplifiquen los procedimientos. Que la tramitación del IMV se parezca a lo que dijeron que iba a ser.
Diez días hábiles.
Mientras las familias y los colectivos que las acompañamos en el proceso de solicitud del IMV nos organizábamos para presentar todas las solicitudes posibles antes del 14 de septiembre, plazo fijado en el Real Decreto para reconocer el derecho a la prestación desde su puesta en marcha, la consejería de Reyero nos sorprendía con una carta.
Esta carta requiere a Antonia García y a el resto de las familias perceptoras de la RMI en la Comunidad de Madrid, 22.493 exactamente, a presentar por registro copia de la solicitud registrada del IMV en el plazo de diez días.
La decisión del envío de la carta tomada por el gobierno PP-Cs, ha atemorizado y angustiado más a familias que ya lo estaban por no tener información adecuada del IMV ni saber cómo solicitarlo. Para nosotros, su objetivo es claro: dejar de pagar cuántas más rentas mínimas puedan. Un objetivo que ha guiado la política de la RMI desde comienzos de 2017, pero que ahora quieren aprovechar para hacer de manera masiva, dejando la RMI en una prestación residual para familias sin derecho a IMV.
Estas cartas, incluyen la amenaza de la suspensión cautelar de la prestación. Bien sabe Antonia y su gente lo que eso significa, tres meses sin cobrar pudiendo terminar con una extinción definitiva del derecho. Así le ocurrió por ejemplo a Lathifa, a la que le da pánico recibir esta carta ya que, la última vez que vio una de ellas anunciaba una suspensión cautelar cuya razón era que la consejería había detectado un cambio en el domicilio familiar, aunque ella misma había informado de ese cambio a los servicios sociales, cumpliendo su obligación como perceptora de RMI.
Esta carta es la enésima vuelta de tuerca del laberinto burocrático con el que la Comunidad de Madrid vulnera los derechos de las familias empobrecidas. A las dificultades para presentar el IMV, Antonia García, debe sumar una más, enviar a la Comunidad de Madrid la solicitud presentada a la Seguridad Social. Una nueva cita de registro, un nuevo papel, una nueva desesperación que ante la inexistencia de citas en los registros públicos de la Comunidad de Madrid, está llevando a las familias a recurrir al registro público de Correos para cumplir los plazos, debiendo pagar por registrar una documentación asociada a la pobreza.
La consecuencia es dolorosa, miles de familias desesperadas por no poder atender un requerimiento del que dependen sus únicos ingresos estables mientras no obtengan el IMV. Algo a lo que la Comunidad de Madrid ni siquiera estaba obligada por la normativa. Podría haber enviado una carta recordando que había que pedir el IMV, pero sin amenazar aún con suspensiones cautelares dado que saben perfectamente que no conseguir solicitar el IMV en sólo 10 días no es un “indicio fundado” de causa de extinción sino una consecuencia natural de la complejidad del proceso y del cierre parcial de servicios públicos a los que se ha considerado menos “esenciales” que… las terrazas. También podría haber invertido esfuerzos en facilitar los datos de las familias perceptoras de RMI a la Seguridad Social para que esta hubiera reconocido de oficio el IMV a las familias que tuvieran derecho, como le permite una de las Disposiciones del Real Decreto.
No ha sido ese el único abuso. También ha sido irregular la extinción de la RMI que se ha estado comunicando a las familias a las que se les concedió de oficio, sin solicitarla, la prestación TRANSITORIA Ingreso Mínimo Vital, diferente al IMV estándar tanto en cuanto a requisitos como porque la IMV transitoria caduca el 31 de diciembre de 2020 mientras que la estándar es indefinida. Ha sido irregular porque según el artículo 38.1d del Reglamento de la RMI, al tratarse de una prestación transitoria por un periodo de seis meses, menos de un año, correspondía una suspensión temporal en espera de saber si estas familias conseguirán el IMV a partir del 1 de enero de 2021. Irregular también es que se haya congelado conscientemente la concesión de nuevas RMI, incluso aquellas en las que ya estaba hecha la propuesta de concesión y sólo faltaba la firma, y que rentas mínimas que estaban en una suspensión temporal que tenía que ser ya levantada lleven cinco meses sin ser pagadas.
La lucha sigue…
Antonia García, al igual que Daniel Blake, al igual que la multitud de madres de familias monomarentales, al igual que las mujeres solas, al igual que las familias donde no todos sus miembros tienen permiso de residencia, al igual que las personas menores de 23 años con salarios precarizados, al igual que tantas heroínas y héroes anónimos que sufrimos la continua violencia que las administraciones despliega contra nosotros, no tiramos la toalla.
Gran parte del mal está hecho, pero no podemos dejar de reclamar a la Comunidad de Madrid que lo corrija en la medida de lo posible:
La Comunidad de Madrid ha hecho oídos sordos a la posibilidad de compaginar IMV y RMI, que ni siquiera le saldría “costosa”, pero qué menos puede exigírsele que no hostigue a miles de familias inmersas en el muy difícil proceso de solicitar el IMV.
Y al Gobierno de España, no podemos dejar de reclamarle que aproveche la tramitación del proyecto de Ley del Ingreso Mínimo Vital, para situar en el centro de esta prestación nuestra vida y transforme una ley hecha a medida del presupuesto disponible en una ley hecha para ser el primer y decidido paso para la erradicación de la pobreza.
Tienen la oportunidad, ambos, de hacer un giro de guion, que por una vez la burocracia no se cebe con las familias vulneradas, no se revista de aporofobia, de odio y de desprecio a las y los pobres.
El maltrato administrativo a las familias empobrecidas es una bajeza ética, política y social. Eso es lo que denunciamos hoy. Pero también vamos a seguir defendiendo la necesaria mejora de la IMV y la necesidad de que la RMI complemente al IMV. Hemos hecho nuestras propuestas y las vamos a defender. Ahora nos absorbe el apoyo a las familias afectadas. Pero no muy tarde vamos a defenderlas en la calle. Y pediremos a quienes crean que no hay que combatir contra las personas pobres, sino contra la pobreza y sus causas, que se sumen a esta lucha necesaria.
https://rmituderecho.org/manifiesto-social-yo-antonia-garcia/
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2019.11.29 11:03 alforo_ “El origen de muchos problemas del periodismo está en las estructuras económicas”

Se ha consumado el golpe más artero y nefasto de la historia”, denunció en su cuenta de Twitter el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, el 12 de noviembre. Cuatro días después informó en las redes sociales del Decreto Supremo 4078 firmado por Jeanine Áñez, autoproclamada presidenta golpista del país, que eximía de responsabilidad penal a las fuerzas armadas en la represión; “es una carta blanca de impunidad para masacrar al pueblo”, señaló el líder indígena, que también denunció los crímenes de la “dictadura inconstitucional”: 33 muertos, 804 heridos y 1.511 detenidos según la Defensoría del Pueblo.
El periodista Pascual Serrano recogió en un artículo, publicado en eldiario.es, ejemplos de cómo los medios informativos del estado español evitaron la expresión “golpe de Estado”. Así, según El País, “El Ejército obliga a Evo Morales a renunciar como presidente de Bolivia” (11 de noviembre) y, al día siguiente, también en El País, “La violencia sobrecoge a Bolivia. Los militares salen a la calle con la policía para ‘evitar sangre y luto’ (…)”; en El Mundo, “Evo Morales, el indígena que sucumbió a las mieles del poder” (11 de noviembre); y en el diario monárquico ABC, la crónica empezó con un concluyente “Evo Morales tiró la toalla”. Además según el reportero y columnista de The New York Times, Max Fisher, “la crisis en Bolivia ilustra la difusa línea entre golpe de estado y revuelta”, interpretación que difundieron otros analistas.
Son muestras que tal vez encajen en el último ensayo de Pascual Serrano (Valencia, 1964) Paren las rotativas. Una pausa para ver dónde está y adónde va el periodismo, editado por Akal. El autor, que escribe artículos regularmente en eldiario.es, Mundo Obrero y Cuarto Poder, y es miembro del consejo editorial de la revista El Jueves, defiende las tesis que ha expuesto en publicaciones y conferencias. “Tanto el origen como la solución a muchos de los problemas del periodismo se encuentran en las estructuras económicas, y sin actuar sobre ellas, conformándonos con meras aspiraciones de gestión política, poco se podrá hacer”, afirma; y concluye el libro con las palabras que la fuente secreta del caso Watergate le trasladó al periodista Bob Woodward: “Sigan la pista del dinero”.
En un mundo hiperconectado, sobresaturado de información, dominado por la imagen y “pantallas invasoras” (la Asociación de Investigación Para los Medios de Comunicación señala que un tercio de las personas que acceden a Internet a través del teléfono móvil lo hace “casi constantemente”), Pascual Serrano reivindica el valor de los libros y la palabra escrita: la necesidad de profundidad, espacio y tiempo. En ocasiones, añade el escritor, “recurrir a la fuente de una red social para informarnos es como si hace diez años un periodista escribiese ‘oí en un bar’”. Traficantes de Información (2012), Contra la neutralidad (2011) o Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo (2009) son algunos de sus libros.
De modo irónico, el periodista titula uno de los apartados del libro “Peligro, rusos”. Hace referencia a informaciones de El País como “La trama rusa empleó redes chavistas para agravar la crisis catalana” (noviembre de 2017), en las que se cita al canal RT y la agencia Sputnik; o por las mismas fechas, en ABC: “La actividad de centros de intoxicación de las redes sociales desde Rusia o Venezuela ha sido probada fehacientemente” en Cataluña, el referéndum del Brexit o las elecciones presidenciales francesas de 2017. También el Centro de Excelencia de Comunicaciones Estratégicas de la OTAN pidió al estado español “que se proteja de la injerencia rusa”, informó el exdirector adjunto de El País, David Alandete, autor del libro Fake news: la nueva arma de destrucción masiva (2019). En diciembre de 2018 la Comisión Europea aprobó un Plan de Acción contra la Desinformación, que establecía, para la “mejora de la detección” de fake news, un aumento presupuestario de 1,9 millones de euros en 2018 a 5 millones en 2019 (en octubre de 2018 empresas como Facebook, Google y Twitter firmaron el Código de Buenas Prácticas de la UE contra la Desinformación).
¿Dónde puede seguirse el rastro de las informaciones falsas? Pascual Serrano recuerda que en una entrevista en el canal de televisión MSNBC, en febrero de 2017, la asesora del presidente Trump, Kellyanne Conway, mencionó una supuesta “masacre” en la ciudad estadounidense de Bowling Green (Kentucky), que nunca ocurrió y cuya autoría intelectual atribuyó a dos ciudadanos iraquíes (la consejera realizó las declaraciones en el contexto del veto migratorio aprobado por Trump, que afectaba a siete países de mayoría musulmana). Para justificar esta prohibición, en febrero de 2017 Donald Trump también se inventó –durante un mitin en Florida- un ataque terrorista supuestamente perpetrado en Suecia.
En enero de 2013, El País publicó en la portada una fotografía falsa del expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, presuntamente enfermo y entubado en un hospital. “¿Acaso los presidentes más poderosos del mundo y todos los grandes medios no nos engañaron cuando nos contaron que, en Iraq, había armas de destrucción masiva”, se pregunta el autor de Paren las rotativas.
Los ejemplos conectan con otro apartado del libro, “Intoxicados por las fuentes oficiales”; Pascual Serrano apunta que, en abril de 2014, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, del PP, informó que España suspendía las exportaciones de material antidisturbios a Venezuela; el anuncio, recogido por la Agencia Efe, fue difundido por medios como El Universal de México, La Vanguardia, Caracol Radio de Colombia, COPE o La Nación de Argentina; al día siguiente el gobierno de Venezuela aclaró, en un comunicado, que las fuerzas de seguridad de este país “no poseen ningún contrato vigente” de suministro de equipos antidisturbios con el Gobierno de España o las empresas españolas; se dio la circunstancia que agencias como Efey medios como La Vanguardia se hicieron eco del desmentido, “pero millones de personas de todo el mundo se quedarían con la primera versión”, concluye el escritor y analista.
En el verano de 2013, el Ministerio del Interior español emitió un comunicado, con fotografías y un vídeo adjunto, que hacía referencia a la llegada en una patera -a la costa de Melilla- de 15 migrantes subsaharianos, tres de ellos menores. “Las mujeres amenazaron con arrojar a los niños al agua” si se acercaba la guardia civil o “interceptaba” la embarcación, según Interior. La versión oficial añadía que, para frenar la acción de los guardias, los (hombres) migrantes amenazaron con prender fuego a la patera. ABC y El País, entre otros medios, reprodujeron el contenido de la nota oficial. Pascual Serrano recoge el análisis de la noticia en eldiario.es, que rebate la tesis de Interior: el vídeo difundido como presunta prueba de los hechos no demostraba ninguna de las acusaciones y, además, se omitía que uno de los agentes rocío la patera con un extintor.
Corren “malos tiempos para la libertad de expresión”, subraya el ensayista, que en 2016 publicó con Juan García Moya el libro Los gobiernos españoles contra las libertades. Pascual Serrano explica en el libro el caso de los fotoperiodistas Raúl Capín, colaborador de Mundo Obrero, y Adolfo Luján, detenidos en mayo de 2013. Su detención muestra “la represión de las autoridades españolas y su desesperación ante la difusión de documentos que muestran la violencia contra manifestantes”, explica; pero también que la captura policial fue “clamorosamente ignorada por los medios comerciales”; el director y el subdirector de la revista El Jueves fueron juzgados por un presunto delito de injurias en 2018, tras publicar el siguiente chiste en la portada: “La continua presencia de antidisturbios acaba con las reservas de cocaína en Cataluña” (la causa fue finalmente archivada en mayo de 2019).
Pascual Serrano señala el procesamiento del actor Willy Toledo por un presunto delito de ofensa a los sentimientos religiosos (septiembre de 2018); y recuerda que la Audiencia Nacional condenó tanto a la tuitera Cassandra Vera -a un año de prisión- por los comentarios en las redes sociales sobre la muerte de Carrero Blanco (el Tribunal Supremo la absolvió en marzo de 2018); como al rapero Pablo Hásel, por enaltecimiento del terrorismo e injurias y calumnias contra la corona y las instituciones del Estado (dos años de prisión y 24.300 euros de multa, rebajada a nueve meses por la Audiencia Nacional en septiembre de 2018). En este contexto de restricción de libertades, el periodista concluye con una idea central: “Es responsabilidad de los poderes públicos
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=262895&titular=%93el-origen-de-muchos-problemas-del-periodismo-est%E1-en-las-estructuras-econ%F3micas%94-
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2019.10.12 21:30 RadfemXX__ El abuso del electrochoque en las mujeres, ¿a quién le importa? 2017

Muchos estadounidenses ignoran que la terapia de electrochoques (TEC), más comúnmente conocida como electroshock, continúa siendo ampliamente utilizada por la psiquiatría estadounidense. En el número actual de la revista Ethical Human Psychology and Psychiatry el psicólogo John Read y la coautora Chelsea Arnold señalan: "El receptor arquetípico del TEC sigue presente desde hace décadas, y es una mujer angustiada de más de 50 años".
En una revisión exhaustiva de la investigación sobre el TEC, Read y Arnold informan de que "no hay evidencia de que el tratamiento de electrochoque sea más efectivo que el placebo para la reducción de la depresión o la prevención del suicidio". Concluyen: "Dado el alto riesgo bien documentado de disfunción persistente de la memoria, el análisis de costo-beneficio del TEC sigue siendo tan pobre que su uso no puede justificarse científica ni éticamente".
Esto plantea la pregunta de por qué este abuso eléctrico que daña el cerebro de mujeres predominantemente de mediana edad y por qué a diferencia del abuso sexual de mujeres y niñas más jóvenes, hoy no es abordado por la mayoría de las feministas de alto perfil. Una famosa feminista que habló contra el TEC fue Kate Millett (autora del libro de Loony Bin Trip, aparecido en 1990), pero murió en septiembre de 2017 después de recibir poca atención en los últimos años. Sigue habiendo mujeres como la psicóloga Bonnie Burstow (autora del artículo de 2006 "Electrochoque como forma de violencia contra las mujeres, que ven el TEC como un problema de gran importancia para las mujeres, pero Burstow es reconocida solo entre expacientes "psiquiátricos", "activistas sobrevivientes" y profesionales disidentes de la salud mental.
Hoy muchas feministas identificadas como tales, como la mayoría de los demás estadounidenses, aparentemente han aceptado acríticamente el dictado de la Asociación Psiquiátrica Estadounidense (APA) de que "una investigación exhaustiva ha encontrado que el TEC es altamente efectivo para el alivio de la depresión mayor", una promulgación que no tiene base científica. En los últimos años, las afirmaciones de la psiquiatría han sido aceptadas acríticamente, tal vez porque la APA ha vendido con bastante eficacia la idea de que cuestionar la psiquiatría es como desafiar la evolución, el calentamiento global y la ciencia misma.
La realidad es que la APA y la psiquiatría convencional, desde hace bastante tiempo, han dejado de lado la ciencia, específicamente la metodología científica estándar mediante la cual se evalúan tratamientos como el TEC. La metodología científica estándar requiere un grupo de control con placebo, sin el cual no se puede determinar si el tratamiento en sí mismo o las meras expectativas del paciente concluyen en resultados positivos. La psiquiatría ha abandonado durante mucho tiempo el estudio del TEC con un control de placebo, sin duda porque en el pasado dicha metodología mostraba que el electrochoque era ineficaz.
Antes de 1986 se realizaron 10 experimentos controlados con placebo sobre el uso del TEC en pacientes deprimidos. El placebo utilizado en estos estudios fue una simulación del TEC (STEC) durante la cual se aplica la anestesia general pero se retiene la electricidad real. Read y Arnold informan de que ninguno de estos estudios mostró la efectividad del TEC más allá del final del tratamiento.
Entre estos 10 estudios controlados con placebo, seis informaron beneficios inmediatos para una minoría de receptores del TEC (percibidos como beneficios a veces solo por psiquiatras y no por otros calificadores) y 4 estudios informaron de que no hubo diferencias inmediatas entre ECT y SECT. Lo que es más importante, ninguno de los 10 estudios informó diferencias en la efectividad entre TEC y SECT más allá del tratamiento. Solo cuatro estudios siguieron a los participantes después del final del tratamiento y ninguno de estos estudios encontró diferencias entre los sujetos que recibieron ECT y SECT.
Es preocupante que desde 1985 no haya habido estudios controlados con placebo que examinen si el TEC tiene algún beneficio para la depresión más allá del período de tratamiento. En ese último estudio de 1985 los investigadores no encontraron diferencias en la efectividad entre los grupos de TEC y SECT ya sea en un mes o tres meses después del tratamiento. Si bien se han realizado estudios sobre el TEC para la depresión desde 1985, ninguno ha sido controlado con placebo, por lo que no permiten conclusiones científicas sobre la efectividad. (Los recientes estudios de TEC han considerado en la generalidad de las respuestas lo anticipado por el establishment de la psiquiatría, incluido el examen de las diferencias de procedimiento en la administración de TEC).
Si bien la psiquiatría cita los estudios -que carecían de control con placebo- que indican que un alto porcentaje de pacientes mejoró con TEC, estos estudios carecen de sentido científico. Un número significativo de pacientes con depresión informará de que mejora con cualquier tipo de tratamiento. Gran parte de la efectividad de cualquier tratamiento para la depresión tiene que ver con la fe, las creencias y las expectativas. Por eso es fundamental comparar un tratamiento con un placebo para que se pueda deducir qué parte del tratamiento tuvo que ver con la mejora en sí misma frente a la fe, las creencias y las expectativas. En una línea similar uno puede encontrar muchos testimonios de pacientes que han recibido TEC, ya que uno puede encontrar testimonios de cualquier tratamiento. Pero en la ciencia estos testimonios se conocen como anecdóticos y solo significa que una persona cree que un tratamiento funcionó para ella, no que el tratamiento haya demostrado ser científicamente efectivo.
La psiquiatría es consciente de la imagen pública negativa del TEC, por lo que hoy la administración de ese tratamiento se ha hecho menos agresiva. A los pacientes se les administra un anestésico y oxígeno junto con un fármaco relajante muscular para prevenir fracturas. Sin embargo el objetivo del TEC es crear una convulsión y estas "mejoras de procedimiento" elevan el umbral convulsivo, por lo que se necesita una carga eléctrica cada vez más alta, lo que puede ocasionar un daño cerebral aún mayor. La "dosificación eléctrica" ​​estándar es de 100 a 190 voltios, pero puede aumentar a 450 voltios. Por lo tanto, aunque el TEC ya no resulta tan tortuoso para los observadores como parecía antes de estos cambios en el procedimiento, los efectos en el cerebro son tan dañinos o más que nunca.
Incluso defensores del TEC como APA reconocen los efectos adversos en la memoria, pero la institución tiende a minimizar el alcance de este daño. Sin embargo, en 2007, la revista Neuropsychopharmacology informó de un estudio a gran escala sobre los efectos cognitivos (inmediatamente y seis meses después) de las técnicas actualmente utilizadas del TEC. Los investigadores encontraron que producen "una ralentización pronunciada del tiempo de reacción" y "amnesia retrógrada marcada y persistente" (la incapacidad de recordar eventos antes del inicio de la amnesia) que continúa seis meses después del tratamiento.
¿Qué tan extendido está el tratamiento con TEC? En 2009, el Journal of Psychiatric Practice informó de que "aproximadamente 100.000 personas en los Estados Unidos y más de 1.000.000 en todo el mundo reciben TEC". Sin embargo esto es solo una estimación. No en todos los estados de EE.UU. se deben presentar informes de ese tratamiento, pero Texas sí lo exige y documenta a principios de este año: "En el año fiscal 2016, 22 de las 25 instalaciones en Texas con equipo TEC registrado realizaron tratamientos y proporcionaron los informes de pacientes requeridos por el estado. Hubo un aumento del 1,1 por ciento en el número de tratamientos en el año fiscal 2016 en comparación con 2015. "Texas reporta 2.675 informes trimestrales de pacientes agregados que recibieron TEC" (si los pacientes recibieron TEC en otros trimestres en el transcurso del año, puede que hayan sido contados más de una vez). Existe una amplia variación del uso de TEC dentro de los Estados Unidos, ya que la revista Brain and Behavior informó en 2012 de que, entre la población de Medicare en los Estados Unidos, los tratamientos TEC eran dos veces más comunes en las áreas urbanas que en las rurales y más comunes en el noreste que en el oeste.
"Las mujeres son sometidas a electrochoques de dos a tres veces más que los hombres", señala Bonnie Burstow. No hay controversia acerca de que las mujeres son mucho más propensas a recibir tratamiento con TEC que los hombres. El informe de 2016 de Texas señaló que las mujeres recibieron el 68 % de los tratamientos con TEC. Mientras que los hombres también son tratados con TEC, de forma similar a las estadísticas sobre abuso sexual, los hombres reciben TEC en una proporción mucho más baja. Con respecto a la edad, Texas informó de que el 61 % de los que recibieron TEC tenían 45 años o más (la edad según el sexo no se desglosó en el informe de Texas).
El psiquiatra suele recomendar el TEC a pacientes con depresión grave después de que varios antidepresivos no mejoran los síntomas. La psiquiatría se centra cada vez más en los síntomas y no en las causas de nuestro malestar, por lo que a menudo no aborda las causas obvias de la depresión, como la pérdida, los traumas no cicatrizados y otros dolores abrumadores. The Interactional Nature of Depression (1999), editado por los psicólogos Thomas Joiner y James Coyne, documenta cientos de estudios sobre la naturaleza interpersonal de la depresión. En un estudio de mujeres casadas infelices que fueron diagnosticadas con depresión, el 60 por ciento de ellas creía que su matrimonio infeliz era la causa principal de su depresión. A menudo es un matrimonio infeliz o el aislamiento y la soledad lo que alimenta la depresión, pero es más fácil y más lucrativo ofrecer TEC después de que los antidepresivos fallan que hacer todos los esfuerzos terapéuticos para mejorar la fuente de la depresión.
Los pacientes con TEC normalmente firman el consentimiento para el tratamiento, entonces, ¿cómo puede considerarse el TEC un abuso? La realidad es que la mayoría de los pacientes que dan su consentimiento no son informados de la verdad de los riesgos y beneficios. Por otra parte, cuando estamos deprimidos, incluso si se habla de los riesgos que se presentan, nuestra capacidad de cuestionar y resistir a la autoridad está muy disminuida. Mientras que la psiquiatría se niega a reconocer si las personas vulnerables son pasibles de abuso de las autoridades competentes como ellos mismos, Louis C.K., finalmente, dio a conocer esta realidad sobre el abuso sexual:
"En ese momento me dije que lo que hice estuvo bien porque nunca le mostré a una mujer mi polla sin preguntar primero, lo cual también es cierto. Pero lo que aprendí más tarde en la vida, demasiado tarde, es que cuando tienes poder sobre otra persona, pedirle que mire tu pene no es una pregunta. Es una situación difícil para ellos. El poder que tenía sobre estas mujeres es que me admiraban. Y ejercía ese poder de manera irresponsable”.
El daño del abuso sexual es causado por el trauma de la violencia y para muchas víctimas por la vergüenza de no haberse resistido. Algunos sobrevivientes psiquiátricos autoidentificados tienen vergüenza por haber dado permiso a la psiquiatría para mostrarles su polla al TEC. La herida de la vergüenza puede sanar con amor. Sin embargo, ni el amor ni ninguna otra cosa pueden curar el daño cerebral causado por el TEC.
Bruce E. Levine, psicólogo clínico en ejercicio, escribe y habla de cómo la sociedad, la cultura, la política y la psicología se cruzan. Es autor de Get Up, Stand Up: Uniting Populists, Energizing the Defeated y Battling the Corporate Elite (Chelsea Green Publishing, 2011). Su sitio web es www.brucelevine.net
Fuente: https://www.counterpunch.org/2017/12/22/the-electrical-abuse-of-women-does-anyone-care/
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2016.09.03 12:40 EDUARDOMOLINA ¿Qué le falta al periodismo actual?. Hoy en día, son los capitalistas de riesgo o los multimillonarios poderosos los que buscan ganancias, o influir en la política, remodelando los medios a su imagen y semejanza

MONIKA BAUERLEIN / CLARA JEFFERY (MOTHER JONES)
http://ctxt.es/es/20160831/Politica/8121/Periodismo-investigacion-sostenibilidad-tiempo-profesionalidad.htm
"[La revista estadounidense ‘Mother Jones’ ha invertido 310.000 euros y 18 meses en un reportaje sobre las cárceles privadas que ha tenido gran repercusión. Ahora, sus editoras piden ayuda a los lectores para que se suscriban y hagan sostenible la revista. CTXT publica el texto integro por su interés informativo y anima a sus lectores a suscribirse o donar para que nuestra web pueda seguir siendo tan independiente como hasta ahora. Suscríbete aquí].
El pasado mes de junio publicamos una gran noticia: el relato de Shane Bauer acerca de los cuatro meses que pasó como guardia de seguridad en una cárcel privada de EE.UU. Grande en el sentido de que superaba las 35.000 palabras, 5 o 10 veces más que un artículo normal, contenía tablas, gráficos, iba acompañado de artículos complementarios y, además, preparamos seis vídeos y un documental radiofónico.
La repercusión que tuvo fue también enorme, pues lo leyeron más de un millón de personas, negando así lo que nos cuentan sobre la capacidad de atención del público digital, y decenas de miles lo compartieron en los medios sociales. Medios de comunicación como el Washington Post, la CNN y la edición dominical del NPR se hicieron también eco del reportaje. Montel Williams se embarcó incluso en una batalla tuitera en la que acabó nominando a Shane para un premio Pulitzer (aunque nos tememos que no es así como funciona la cosa). Muchas personas se pusieron en contacto con nosotros para narrarnos historias de sus familiares en prisión o su experiencia como guardas, incluso miembros del cuerpo legislativo y la autoridad reguladora se comunicaron con nosotros (ÚLTIMA HORA: El 18 de agosto, el Departamento de Justicia de EE.UU. anunció un cambio radical en su política y ya no contratará los servicios de cárceles privadas, en las que actualmente están recluidos miles de presos).
A raíz de nuestra investigación, muchas personas expresaron opiniones en la línea de la columnista televisiva de la revista New Yorker, Emily Nussbaum:
"Por cierto, la investigación encubierta de Shane Bauer y Mother Jones es la razón de ser del periodismo y la razón de que tengamos que pagar por ello".
¡Un juicio con el que no podríamos estar más de acuerdo! Aunque esto también nos lleva a considerar un asunto de mayor calado sobre el paisaje periodístico actual: el ingrediente más importante del reportaje de investigación no es su genialidad, su elegancia estilística o su familiaridad con el tema tratado, aunque sin duda todo esto es necesario. Es algo mucho más sencillo: el tiempo.
A menudo el periodismo supone realizar una incursión en un tema desconocido. Nos ponemos manos a la obra, aprendemos todo lo que podemos lo más rápido posible y trasladamos el conocimiento a nuestros lectores. De ahí que el periodismo haga un uso tan extenso de las citas, pues no acostumbramos a ser expertos en el tema que tratamos, sino que nuestro trabajo es hacer las preguntas adecuadas a las personas que lo son.
Pero este tipo de cobertura no es de mucha utilidad si los expertos son parciales, tienen intereses personales (es decir, casi todo el mundo en política) o sencillamente no existen. Para ese tipo de reportajes, los periodistas tienen que desarrollar su conocimiento sobre el tema y aplicarse durante el suficiente tiempo como para conseguir que la acumulación de datos se transforme en análisis preciso y profundo.
Hubo un tiempo en el que este tipo de investigaciones largas formaban parte de todas las redacciones, de una manera u otra. Los periodistas se especializaban en un tema concreto y, con el tiempo, eran expertos en su funcionamiento y organización. Los mejores eran auténticos depósitos de conocimiento y poseían un detector de mentiras que les permitía distinguir el sesgo de ciertas informaciones. Aquellos con suerte, un día tendrían la posibilidad de indagar un tema, investigar una pista mayúscula y pasar meses con el mismo proyecto; aunque esto era la excepción, no la regla. Sin embargo, los medios eran conscientes de que para ganarse el respeto del público y mantener el negocio era obligatorio hacerlo.
El cambio llegó en los años 90, cuando la fiebre de las fusiones hizo que grandes corporaciones absorbieran a muchos periódicos y cadenas de televisión independientes, y comenzaron las presiones por repartir grandes beneficios entre sus accionistas. La década siguiente, la publicidad digital arrebató los patrocinadores a los medios tradicionales y, para colmar el vaso, llegaron los fondos de inversión libre y los inversores de capital privado exigiendo 'eficacia' a las ya reducidas redacciones. Hoy en día, son los capitalistas de riesgo o los multimillonarios poderosos los que buscan ganancias, o influir en la política, remodelando los medios a su imagen y semejanza.
Hoy en día, son los capitalistas de riesgo o los multimillonarios poderosos los que buscan ganancias, o influir en la política, remodelando los medios a su imagen y semejanza.
La primera baja de todas estas fases de recortes fueron las investigaciones a largo plazo. Se expulsó a los veteranos que invirtieron años en acumular un conocimiento que hiciera sus crónicas valiosas. Se reemplazó a los reporteros especialistas por asalariados encargados de publicar 5, 7 y hasta 10 entradas al día. Se obligó a hacer 'más con menos' a los que se quedaron (o actores con sonrisas robóticas a los que la inteligencia artificial pronto podría sustituirles). Si todavía no lo han hecho, dejen que John Oliver les explique de manera cómica lo deprimente que es la situación.
Si las cosas siguen por este camino, desaparecerán las noticias que revelen algo sustancial acerca de la manera en que funciona el poder. Hace falta tiempo (mucho más del que se puede justificar económicamente) y estabilidad, hacen falta reporteros y editores seguros de que sus trabajos no desaparecerán si no hay grandes beneficios, o si los poderosos se ofenden. A este tipo de periodismo le mueve un deseo de sacudir las conciencias, no de ser rentable únicamente.
Un buen ejemplo es nuestro reportaje sobre las prisiones privadas. Shane comenzó a escribir sobre justicia penal para Mother Jones hace cuatro años, después de pasar un terrible periodo como rehén en Irán. (Tómense un momento para asimilar esta información y el uso que dio a esa experiencia devastadora para que los demás comprendiéramos qué se siente de verdad entre rejas). Su primer reportaje importante sobre el régimen de aislamiento, en 2012, fue el resultado de varios meses de investigación. Poco tiempo después, se unió a nosotros como reportero en nómina. Muy importante: antes, MoJo era una revista en la que colaboraban sobre todo periodistas independientes, pero estos últimos años hemos favorecido la contratación de periodistas a tiempo completo bajo el amparo de una genuina redacción.
Este apoyo y estabilidad es lo que hace posible cada uno de nuestros innovadores reportajes. Esto permitió que nuestro jefe de redacción, David Corn, investigara el historial financiero de Mitt Romney durante meses y diera la primicia del 47% en 2012. Permitió que Josh Harkinson examinara a los seguidores segregacionistas de Trump y destapara a los delegados que son racistas confesos. Y es lo que nos ha permitido realizar exhaustivos reportajes sobre las matanzas y la industria de las armas de fuego con los que hemos conseguido cambiar la naturaleza del debate sobre este tema.
El proyecto de Shane sobre las prisiones privadas se desarrolló a lo largo de 18 meses, cuatro de los cuales los pasó en la cárcel y el resto en investigaciones, verificaciones, producción audiovisual y revisiones legales, además del trabajo de más de una docena de personas del personal de la revista. No obstante, era la única manera de conseguir hacer ese reportaje, ya que por definición el encarcelamiento está cubierto de un aura de invisibilidad para la mayoría de las personas, y con más razón en el caso de las cárceles privadas. El control de registros es incompleto, las informaciones públicas son limitadas y las visitas son complicadas. Las únicas personas que pueden describir de verdad lo que sucede allí dentro son los presos, los guardas o los funcionarios, pero todos estos grupos están interesados en tergiversar la información a su favor. Para poder llegar a la verdad, teníamos que dedicarle tiempo e ir hasta el fondo.
Además, tuvimos que asumir un riesgo económico bastante importante. Siendo generosos, si contamos solo los grandes periodos de tiempo que le dedicaron los miembros de nuestro personal, el reportaje sobre la cárcel costó unos 350.000 dólares (310.000 euros). Los anuncios que lo acompañaron cuando lo publicamos nos reportaron unos 5.000 dólares de ganancias, más o menos. Si hubiéramos saturado la página con anuncios, podríamos haber duplicado o triplicado esa cifra, pero eso hubiera sido engorroso para el lector y apenas si hubiera supuesto una gota en el mar para nosotros.
La ayuda económica que recibimos para este reportaje provino de tres fundaciones diferentes, lo que es fantástico, pero por desgracia su alcance es limitado: el tiempo del que se dispone es limitado (a unos años máximo) y su ámbito de acción también lo es (centrado por lo general en un asunto o iniciativa en particular). Además, tienen un carácter finito, pues si juntamos la ayuda de todas las fundaciones que nos dan apoyo económico, estas apenas suponen un 15% de los ingresos anuales de MoJo.
Entonces, ¿cómo se puede financiar este tipo de trabajo? Si son seguidores de nuestra publicación desde hace tiempo, sabrán que nosotros solo conocemos una respuesta posible: la ayuda de nuestros lectores. La financiación de suscriptores supone más del 70% de nuestro presupuesto, y de esta manera hemos conseguido mantenernos independientes, fuertes y hemos sido capaces de soportar las presiones (incluidas las demandas de multimillonarios) para que abandonáramos noticias polémicas. Y nuestros lectores están de acuerdo con nosotros, si nos guiamos por la respuesta que ha tenido el reportaje de Shane.
Pero para poder seguir invirtiendo en la investigación a largo plazo tenemos que cambiar algunas cosas, y esperamos que vosotros también. Ya hemos mencionado lo exiguos que resultan los ingresos por publicidad, pero la recaudación de fondos también es extremadamente volátil.
Por lo general, las organizaciones sin ánimo de lucro como la nuestra lanzan grandes campañas cuyo objetivo es asustar a los lectores para que aporten, dicho con toda franqueza, con eslóganes como “haz tu donación ahora mismo o ALGO MUY MALO sucederá”. Esta no es precisamente una estrategia que respete la inteligencia del lector, ya que dificulta la experiencia de usuario con tanto correo y tanto anuncio, además de coincidir muy poco con nuestra línea de trabajo y lo que se espera de nosotros. Este no es un trabajo que se pueda hacer sometido a vaivenes, no se trata de responder a una crisis momentánea, o de aprovechar una oportunidad pasajera contratando a un montón de gente y despidiéndolos en seis meses. El trabajo de verdad pasa por tener reporteros especialistas dedicándose a lo mismo día tras día, mes tras mes.
Así que desde hoy mismo, recelosos, pero ilusionados también, vamos a dar comienzo a un nuevo experimento sobre la manera en que se financia el periodismo de MoJo. Trataremos de justificarlo mediante datos y lógica, como hacemos en nuestras columnas, y no mediante sensacionalismo y pánico.
Se resume en esto: si queréis que nosotros realicemos investigaciones a largo plazo, vosotros tenéis que hacer lo mismo. En otras palabras, haceros donantes permanentes suscribiéndoos a una contribución desgravable que se renueva cada mes. Nosotros no tenemos un fondo de reserva escondido o beneficios publicitarios que podamos ir almacenando. La única forma que tenemos de poder seguir haciendo este trabajo es gracias a vuestra ayuda.
Nosotros no tenemos un fondo de reserva escondido o beneficios publicitarios que podamos ir almacenando
Si os unís a nosotros como donantes permanentes, formareis parte del equipo que será responsable del próximo proyecto carcelario, del próximo reportaje sobre violencia con armas de fuego, del equipo que hará posible la noticia del 47%. Ayudareis a mantener a los reporteros en su especialidad para que sigan escrutando a los poderosos.
Si pensáis que esta misión es necesaria, podéis comenzar vuestra suscripción mensual aquí mismo.
Pero si sois el tipo de persona que prefiere desmontar las cosas para saber cómo funcionan, o que desea conocer el estado de las cuentas antes de invertir, realicemos un análisis pormenorizado.
En el pasado, nuestras tres campañas de recaudación consiguieron alcanzar entre 125.000−200.000 dólares cada una. El año pasado los resultados fueron mucho mejores, los lectores se rascaron los bolsillos y conseguimos recolectar 260.000 dólares que nos sirvieron para pagar los costes legales derivados de una demanda interpuesta contra nosotros, que acabamos ganando, por un donante político multimillonario. En diciembre y abril, los lectores volvieron a estar a la altura y colaboraron con un total de 415.000 dólares entre ambos meses. Desde la publicación el mes pasado del reportaje de Shane, hemos tenido un pico de donaciones y suscripciones.
Pero contar solo con recaudar dinero a trompicones es un gran riesgo, además de la evidente limitación que tiene la cantidad que se puede ingresar sin ser extremadamente insistente con los correos y los anuncios en la página web. Al mismo tiempo, no es fácil crecer de esta manera, pero en estos tiempos de crisis política y periodística no hay otra alternativa: hay que crecer.
Pensémoslo de esta otra manera. Si antes de nuestra próxima campaña prevista para septiembre conseguimos encontrar 2.000 lectores que valoren lo suficiente nuestro periodismo como para aportar 15 dólares al mes, ingresaremos 30.000 dólares más al mes, o 360.000 dólares durante los próximos 12 meses. Eso sería suficiente para financiar un proyecto de envergadura como el de Shane cada año. Nuestra esperanza es llegar a ese punto gracias al argumento que estamos ofreciendo en estas líneas y no llenado la página con anuncios, o vuestra bandeja de entrada con correos alarmistas.
¿Es mucho soñar? Hoy por hoy, cientos de miles de personas son donantes permanentes de radio y televisión. En MoJo, contamos actualmente con unos 2.000 donantes que entregan cerca de 28.000 dólares al mes, aunque otras 185.000 personas están suscritas a la revista, 250.000 solicitaron recibir nuestros boletines por correo, 1,2 millones nos siguen en Facebook o Twitter, y entre 9 y 10 millones consultan nuestra página cada mes. Si el 0,02% de la gente que visita la página de aquí a finales de septiembre se registra como donante, habremos conseguido nuestro objetivo. No sabemos si va a funcionar, si no lo hace nos pondremos a pensar en otra solución, pero nuestro conocimiento del tema nos hace creer que esta es la mejor manera de conseguirlo. Aunque si funciona, habremos demostrado algo muy importante sobre cómo mantener vivo el periodismo de investigación.
¿Contamos contigo? Empieza tu contribución mensual desgravable hoy mismo.
Prometimos que no recurriríamos al miedo o al sensacionalismo y mantendremos nuestra palabra, pero no podemos parar de insistir sobre la urgencia del mensaje: las contribuciones mensuales recurrentes suponen la mejor manera que tenemos, y creemos que vosotros también, de conseguir sentar unos cimientos firmes que garanticen el tipo de reportajes y supervisión que le hacen tanta falta a nuestra democracia. Si te unes a nosotros, formarás parte de un gran experimento que otros podrán emular: como ha quedado patente en nuestras publicaciones anteriores sobre el mercado de los medios de comunicación, nuestro compromiso es ser transparentes y compartir con nuestros pares todo lo que aprendemos.
Así que veamos si podemos conseguirlo. Os mantendremos informados en estas mismas páginas y nos encantaría recibir vuestras sugerencias para saber si pensáis que este es el camino correcto para conseguirlo o existe una manera mejor de afrontar nuestra situación. Hacédnoslo saber en la sección de comentarios, en Twitter y Facebook, o en la siguiente dirección: [email protected]."
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2016.06.06 15:03 ShaunaDorothy Alemania ¡Abajo los intentos por criminalizar la prostitución! (Junio de 2014)

Espartaco No. 41 Junio de 2014
A continuación presentamos la traducción de extractos de un artículo de Spartakist No. 201 (enero de 2014), publicado por nuestros camaradas del Partido Obrero Espartaquista de Alemania. Aunque la prostitución en sí no es actualmente un crimen en Alemania, el nuevo gobierno de coalición entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) ha anunciado que planea imponer nuevas restricciones, disfrazadas de medidas para combatir el “tráfico sexual”.
Durante la presentación del último libro de la reaccionaria feminista burguesa Alice Schwarzer —una colección de artículos bajo el título amarillista de Prostitution—Ein deutscher Skandal. Wie konnten wir zum Paradies der Frauenhändler werden? (Prostitución: Un escándalo alemán; ¿Cómo pudimos convertirnos en el paraíso de los traficantes de mujeres?)—, grupos de trabajadoras sexuales, la Organización Alemana de Servicios Contra el SIDA y otros miembros de la audiencia protestaron activamente. En el evento, que tuvo lugar el 14 de noviembre de 2013 en Berlín, el podio estuvo ocupado exclusivamente por partidarios de Schwarzer. Entre ellos se encontraba un investigador de la policía, ¡que llamó por la reinstauración del registro de prostitutas! Previo al evento, Juanita Henning (presidenta de la Asociación Doña Carmen, un grupo defensor de los derechos de las prostitutas) explicó correctamente que lo que Schwarzer propone es una “ley policiaca, simple y llanamente” y la describió como una “feminista policiaca alemana”. Hacia el final del evento, una de las personas que hablaron en defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales recibió un aplauso de tal magnitud que los oradores se sintieron obligados a abandonar el podio.
Desde que lanzaron su “Llamado Contra la Prostitución” en otoño del año pasado, Schwarzer y su revista Emma han estado en campaña para volver a criminalizar la prostitución. Para lograrlo, Schwarzer equipara la prostitución con la esclavitud, exigiendo “el ostracismo y, cuando sea necesario, también el castigo legal para sus clientes”. La “gran coalición” entre la CDU y el SPD ya ha anunciado que se va a “castigar...la prostitución derivada de la pobreza, al igual que la prostitución forzada, de manera más severa, con la introducción de nuevas figuras delictivas” (“Futuros castigos para los clientes de prostitutas forzadas”, Frankfurter Allgemeine Zeitung, 2 de diciembre de 2013).
Como marxistas, nos oponemos sin ambigüedades a estas medidas. La criminalización de los clientes sería un paso decisivo hacia la criminalización renovada de la prostitución —y de las prostitutas—. Decimos: ¡intercambiar dinero por sexo no es un crimen, ni por parte de las prostitutas ni de sus clientes! Afirmar que los únicos blancos de la legislación serían los clientes que pagan a sabiendas de que la persona ha sido forzada a prostituirse es un pretexto: esto es prácticamente imposible de demostrar y, en realidad, sirve sólo como excusa para fomentar la represión estatal, incrementar el número de redadas contra los burdeles y aterrorizar a las prostitutas, muchas de ellas inmigrantes, en las calles y donde sea.
Una ley similar rige desde hace años en Gran Bretaña. Nuestros camaradas de la Spartacist League/Britain escribieron: “De hecho, las inmigrantes ‘rescatadas’ por la policía durante las redadas ‘antitráfico’ son rutinariamente deportadas” (“Down With Labour’s Crackdown on Prostitution” [Abajo las medidas represoras del Partido Laborista contra la prostitución], Workers Hammer No. 205, invierno de 2008-09). En Francia, una ley basada en el “modelo sueco” de 1999, que considera un crimen pagar por sexo, recientemente superó la primera lectura, a pesar de las sostenidas protestas en contra.
La propaganda gubernamental a favor de reprimir la prostitución viene acompañada del discurso racista sobre las supuestas “bandas criminales” que, se asegura, han estado inundando el país con “prostitutas forzadas”, particularmente desde la extensión de la Unión Europea (UE) hacia el oriente. Es de esperarse que este alarmismo se incrementará aún más cuando los ciudadanos de Rumania y Bulgaria, con sus considerables minorías romaníes [gitanas], que viven en la pobreza abyecta, reciban el derecho formal a trabajar en Alemania a partir de enero de 2014.
En Europa Occidental, la actual crisis económica ha dado como resultado un rápido incremento de los ataques contra la vulnerable minoría romaní, que ha sufrido en la marginación durante siglos. Los gobiernos capitalistas están utilizando a los romaníes como chivos expiatorios, echando mano incluso de campañas mediáticas que reciclan difamaciones de origen medieval, como la mentira de que los romaníes roban niños y trafican con seres humanos. Alice Schwarzer es una aguerrida impulsora de esta campaña: su libro incluye artículos titulados “Un viaje a la patria de la prostitución forzada” (Europa Oriental, en especial Rumania y Bulgaria) y “Un viaje a la tierra de los vampiros”, con todo y citas de Drácula de Bram Stoker. Su “Llamado” propone protección contra la deportación únicamente para los “testigos”, es decir sólo para quienes se decidan a cooperar con el estado burgués.
La Liga Comunista Internacional se ha opuesto siempre a la UE como un bloque comercial imperialista en el que Alemania, Francia y Gran Bretaña llevan la voz cantante. Otros miembros, entre ellos los antiguos países del Bloque Soviético [dominado por los estalinistas], proporcionan mano de obra barata y mercados. La desesperada situación de los romaníes en estos países es un resultado directo de la contrarrevolución capitalista en estos antiguos estados obreros deformados, que condujo a masacres interétnicas y al nacionalismo genocida. El deseo de los romaníes de emigrar es frecuentemente nada más que un intento desesperado de escapar de la persecución racista y de la más abyecta pobreza. La única razón por la que las siniestras bandas que trafican con inmigrantes ilegales pueden operar es que los gobiernos capitalistas están decididos a mantener fuera a los trabajadores extranjeros y actúan con violencia homicida contra los refugiados. Nuestra demanda es: ¡plenos derechos de ciudadanía para quienes hayan llegado hasta aquí!
¡La prostitución forzada, por ejemplo a través de la esclavitud por deudas, la violación y la brutalidad sexual son auténticos crímenes! Sin embargo, nos oponemos a los intentos por parte del estado de equiparar la “esclavitud sexual” y la “prostitución forzada” con la prostitución en sí y de retratar cualquier intercambio de dinero por sexo como una forma potencial de esclavitud. La prostitución con mucha frecuencia degrada y explota, pero criminalizarla sólo empuja a las prostitutas hacia los medios lúmpenes, donde prácticamente pierden la posibilidad de acceder a los servicios sociales y de salud y donde se vuelven mucho más vulnerables a la criminalidad de pandillas y a la violencia de los proxenetas. Como marxistas advertimos que todas y cada una de las intervenciones del estado burgués no harán sino incrementar directamente la miseria de la gente involucrada; su único objetivo es servir de pretexto para incitar a la policía y los tribunales a atacar a los inmigrantes, a las mujeres y a la sexualidad misma.
A todo esto, ¿qué es la prostitución?
El estatus de la prostituta está relacionado con el estatus de la mujer en general, que es a su vez una medida del avance de una sociedad determinada. De ese modo, las condiciones que enfrentan las prostitutas varían ampliamente dependiendo de la época, el lugar y la clase social. Como escribimos en “Cruzada de los EE.UU. y la ONU contra el ‘tráfico sexual’” (Spartacist [Edición en español] No. 33, enero de 2005):
“Hay un mundo de diferencias entre la vida lujosa y llevadera de una dueña de un burdel de Hollywood como Heidi Fleiss (que igual terminó tras las rejas) y la de la prostituta callejera drogadicta e infectada de SIDA en un gueto empobrecido, sin opciones y sin salida. Sin embargo, todas las prostitutas son sometidas al oprobio social generalizado de la hipocresía y el moralismo burgueses, que las hace víctimas fáciles del abuso, las golpizas, la violación y el robo”.
El principal instrumento para la opresión de la mujer en la sociedad de clases es la institución de la familia, como explicó Friedrich Engels en su brillante obra El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). En las antiguas sociedades de cazadores-recolectores, las mujeres y los hombres vivían en igualdad y era la madre la que determinaba el linaje porque sólo podía establecerse con certeza la maternidad de un niño. Pero con el desarrollo de una clase dominante poseedora se hizo necesario establecer un criterio incuestionable para transmitir la propiedad, algo que estableciera sin ambigüedades la paternidad de los niños. Fue así como emergió la familia monógama, en la que el matrimonio representa la subyugación de las mujeres frente a los hombres; en palabras de Engels, fue “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
Fue la institución de la familia la que introdujo el dinero en las relaciones sexuales. Tanto en la contratación de prostitutas por hora como en la “adquisición” de una esposa, la familia y la opresión de la mujer están siempre basadas en la propiedad privada; básicamente, son sólo la moral religiosa y las leyes capitalistas las que marcan la diferencia entre el papel de esposa y el de prostituta. Los destacados científicos sexuales William H. Masters y Virginia E. Johnson (ninguno de ellos marxista) llegaron a la misma conclusión: “Es complicado definir la prostitución ya que los seres humanos siempre han utilizado el sexo para obtener lo que desean: alimentos, dinero, objetos valiosos, promociones y poder” (Sex and Human Loving [Sexo y amor humano], Little, Brown, 1988).
Al mismo tiempo, la gente no se constriñe a lo que prescriben los reaccionarios conceptos religiosos de moral relacionados con la institución de la familia. Divididos entre la compulsión de la sociedad de clases y sus deseos y emociones más íntimos, los seres humanos deciden ignorar las normas de “rectitud” en el comportamiento sexual. Durante la presentación del libro de Schwarzer, un parapléjico señaló que visitar prostitutas con frecuencia era su única posibilidad para experimentar la sexualidad. En respuesta, ¡Schwarzer lo puso en cintura diciéndole que lo que tenía que hacer era ponerse en serio a buscar una pareja!
El desprecio de Schwarzer por aquéllos que sufren el acoso y el aislamiento social en la sociedad capitalista va de la mano con su promoción de la feliz familia nuclear, en la que marido y mujer deben tener sexo sólo entre ellos (ver en su libro el artículo “Ayuda: Mi marido va al burdel”). Las personas que desean explorar el sexo “no convencional” y mantenerlo en secreto de su pareja o amigos porque contradice la “moral pública” imperante, frecuentemente recurren a prostitutas. No, lo que “brutaliza la lujuria” y “destruye la sexualidad” (como dice Schwarzer en su “Llamado” y en su libro) no es la prostitución: es la sociedad capitalista, represiva e inhumana.
Estamos en contra de que la prostitución sea considerada un crimen, pero consideramos que ésta es de cualquier modo un componente de la opresión de la mujer, análoga a la institución de la familia. En una sociedad sin clases, el cuidado infantil y las tareas domésticas colectivizadas sustituirán a la familia y permitirán que las mujeres participen plenamente en la vida social. El control natal y el aborto libre serán gratuitos, al igual que los servicios de salud de alta calidad. Sólo en una sociedad así podrá el sexo ser verdaderamente libre y basarse en el consentimiento mutuo, sin el acoso de los guardianes de la moral pública y la brutal represión policiaca. La única manera de llegar ahí es derrocando el sistema capitalista mediante una revolución obrera bajo la dirección de un partido leninista-trotskista, la expropiación de la propiedad privada de los medios de producción y su transformación en propiedad de la sociedad entera. La liberación de las prostitutas está ligada inseparablemente a la liberación de las mujeres en su conjunto; la prostitución desaparecerá sólo cuando la institución de la familia haya sido remplazada. ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Schwarzer, una feminista burguesa con una cómoda vida bajo el capitalismo, sostiene que los hombres son el enemigo (excluyendo desde luego a los policías, que comparten sus opiniones). En 1971, orquestó una historia de portada en la revista ilustrada Stern, en la que un grupo de mujeres se levantaron contra las leyes sobre el aborto, proclamando: “¡Tuvimos un aborto!”. Esto fue algo positivo. Sin embargo, a partir de entonces, Schwarzer debe su fama principalmente a las reaccionarias cacerías de brujas que ha emprendido, tanto contra los musulmanes como contra el Día Internacional de la Mujer, debido a los orígenes comunistas de éste. Se opone incluso a la ley liberalizadora sobre la prostitución aprobada en 2002 bajo el gobierno del SPD y los verdes, que, con desgano, intentó eliminar el concepto medieval de “atentado contra la moral pública”. Desde entonces, las prostitutas pueden, como no había sucedido nunca antes, presentar demandas legales para garantizar el pago de salarios y acceder a la cobertura del seguro médico y al derecho a los beneficios sociales.
Sin embargo, esta ley no implica de ninguna manera la completa despenalización. Todo lo contrario, afirma la Asociación Profesional de Servicios Eróticos y Sexuales (dentro de la que trabaja Hydra, un servicio de asesoría para la gente dedicada a la prostitución). La asociación lanzó un “Llamado A FAVOR de la prostitución” que afirma: “La ley no ha cambiado absolutamente nada en lo que respecta al derecho de la policía a irrumpir en lugares de prostitución en cualquier momento. Desde entonces, el número de redadas se ha incrementado” (sexwork-deutschland.de). Después de 2002, el sindicato de trabajadores de servicios, ver.di, estableció un “grupo de trabajo” para la prostitución dentro de su departamento de “servicios especiales”. Pero hacer modelos de contratos y cosas por el estilo no es suficiente. Ver.di es una de las mayores organizaciones de mujeres en este país, en la que mujeres alemanas e inmigrantes frecuentemente trabajan de la mano. Este sindicato integrado debe oponerse a la campaña del gobierno y movilizar su poder social a la cabeza de los inmigrantes y todos los oprimidos en la lucha por plenos derechos de ciudadanía para todos.
Guardianes “de izquierda” de la moral
No es de sorprender que la actual cacería de brujas contra la prostitución haya sido iniciada por Schwarzer, cuyo llamado fue suscrito por la organización femenil de los partidos democristianos y por muchos miembros del SPD. Pero también encontramos guardianes de la moral que se dicen “de izquierda”. La organización Sozialistische Alternative Voran (SAV, seguidores del seudotrotskista británico Peter Taaffe), que está liquidada en el Partido de la Izquierda, publicó en su sitio sozialismus.info (noviembre de 2013) un artículo titulado “Una perspectiva socialista sobre la industria del sexo y la prostitución”, escrito por Laura Fitzgerald, miembro de su organización fraterna en Irlanda. El artículo declara: “Es muy importante que ninguna prostituta sea criminalizada en modo alguno bajo los ojos de la ley”. Pero el SAV está a favor de una ley que revocaría o al menos modificaría la ley de 2002, escribiendo en el mismo artículo: “Los socialistas, sin embargo, deben oponerse completamente a la legalización total de la prostitución”. Después de dedicar unas cuantas palabras huecas a la brutalidad policiaca como instrumento de los intereses del estado, presentan su solución: “Es esencial que todos los Gardai [policías] sean instados a participar en entrenamientos regulares para saber cómo lidiar compasivamente con las víctimas y los sobrevivientes de la violencia sexual”.
¡Esto es un verdadero escándalo y una burla contra las víctimas de la violencia policiaca cotidiana, particularmente los inmigrantes! El SAV y su organización internacional, el Comité por una Internacional Obrera, son bien conocidos por sus intentos de “reformar” la policía y de crear “mejores condiciones de trabajo” para los policías (ver, por ejemplo, el folleto espartaquista de 1994 “Militant Labour’s Touching Faith in the Capitalist State” [La conmovedora fe de Militant Labour en el estado capitalista]). Su profundo reformismo socialdemócrata los lleva a aceptar, en esencia, las normas burguesas y los “valores familiares” impuestos por la policía, cuerpo armado del estado burgués. Con frecuencia hemos denunciado al SAV por esto, por ejemplo cuando una de nuestras camaradas intervino en sus “Días Socialistas 2004”. Como dimos cuenta en “SAV: Prohibidos el sexo, la diversión y los espartaquistas” (Spartakist No. 158, primavera de 2005):
“[Nuestra camarada] atacó el moralismo mojigato del SAV, contraponiéndolo a nuestra postura marxista de oposición a la intervención del estado en las relaciones sexuales y personales consensuadas. Esto incluye también a los denominados pedófilos, que son blanco de la persecución estatal por tener sexo con menores basado en un auténtico acuerdo consensual, es decir, sexo basado en un genuino acuerdo mutuo, lo que es completamente diferente del sexo forzado o bajo presión de hacer algo que la persona no entiende o no desea hacer. Los cuadros del SAV estallaron al oír esto”.
Hay un desasosiego generalizado en torno a la introducción de aún más leyes policiacas. Incluso la conservadora Frankfurter Allgemeine Zeitung escribió en el artículo del 19 de noviembre de 2013, “¿Están contentas las trabajadoras sexuales con su trabajo?”:
“¿Hay alguien que considere la prostitución un trabajo como cualquier otro? Sí que lo hay. ¿No se ven lastimadas, a pesar de esto? ¿Acaso la prostitución no causa daños permanentes? Estar sentada frente a una caja registradora, trabajar como empleada de limpieza, vender porquerías que la gente no necesita, como sucede en [la cadena de cosméticos] Douglas y empresas por el estilo, mantener en movimiento a esta sucia e inhumana rueda capitalista; ¿acaso no es también muy dañino mentalmente? ¿Hay alguien que haga esto por voluntad propia?”.
Los marxistas sostenemos que la prostitución es un “crimen sin víctimas”, como lo son el consumo de drogas, los juegos de apuestas, la pornografía o las relaciones sexuales con menores —todas actividades que bajo las leyes capitalistas están prohibidas del todo, o al menos fuertemente reguladas—. En muchos países, las leyes de “mayoría de edad” obligan a vivir sin sexo, particularmente sin sexo homosexual. Estamos contra cualquier tipo de intervención gubernamental en la vida sexual privada de los individuos. Decimos que sólo el consentimiento mutuo y el acuerdo de todas las personas involucradas deberían ser los factores decisivos en todos los actos sexuales. Pero también reconocemos que las relaciones auténticamente libres entre la gente son imposibles bajo este sistema de clases. Sólo una sociedad sin clases podrá liberar a las relaciones sexuales de la “moral” y de la compulsión económica o, como lo puso Engels de manera tan apta, permitirá que no tengan “más causa determinante que la inclinación recíproca”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/41/germany.html
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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